El gobierno decidió acelerar la apertura total del «corralón», donde aún hay $ 17.500 millones de depósitos reprogramados. Considera que el anuncio le puede dar rédito político y que no conlleva peligros inmediatos para el sistema financiero. Desde el Banco Central, Alfonso Prat-Gay se resiste. La propuesta contiene, además, una serie de medidas para sanear la banca. Las entidades ya no tendrán que devolver redescuentos al Central por cada peso que liberen a los ahorristas. También se analiza entregar un bono compensador en caso de redolarización, que luego el banco podría traspasar al ahorrista. Pero esta última cuestión deberá ser implementada por el próximo gobierno.
Este es el paso clave que tiene en carpeta el gobierno. La idea sería efectuar el anuncio lo más cerca posible de las elecciones presidenciales, el 27 de abril.
«En las próximas semanas procuraremos liberar totalmente el sistema financiero», había dicho Lavagna el lunes durante su presentación ante el Consejo de las Américas, en pleno centro de Nueva York. Además, aseguró que también se avanzará con las compensaciones pendientes, con lo cual abrió la puerta para compensar a los bancos (no al ahorrista) con nuevos títulos en caso de que la Corte decida la redolarización para todos los ahorristas acorralados.
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