El gobierno reacciona ante la suba de precios, aunque a veces no de la manera adecuada. Ayer el Central retiró más pesos de la plaza, lo que subió las tasas de referencia. Era lo lógico. Anoche se anunció un acuerdo con cámaras de empresarios de la carne para que bajen precios 10%. Los mantendrían por 90 días. Pero está condicionado a que no suba la carne en el Mercado de Liniers, lo que limita su efectividad. Más que insistir en pactos, el gobierno debe esforzarse por reducir el gasto.
Las cámaras que reúnen a los frigoríficos y el gobierno firmaron anoche un acuerdo que intentaría frenar los aumentos de la carne, aunque algunas cuestiones de mercado y contradicciones en su redacción convertirían la medida en poco efectiva.
Los empresarios se comprometieron a retrotraer los precios de los cortes de carne más económicos a los niveles de la última semana de enero y la primera de febrero, lo que en la práctica implica una disminución de los valores de alrededor de 10 por ciento. Pero en dicho acuerdo se aclara expresamente que estará vigente «en la medida en que la hacienda en pie mantenga o reduzca los valores promedio» hasta ayer. En consecuencia, cualquier cuestión estacional o climática podría hacerle perder vigencia a la intención oficial de desinflar los precios de los cortes asado, bife ancho, carne picada, paleta y carnaza común.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En efecto, el acuerdo gobiernofrigoríficos (sólo un eslabón de los varios que forman el precio de la carne) indica una «necesaria actitud de responsabilidad social empresaria» y manifiesta un argumento de oferta estacional ciertamente erróneo, según manifestaban luego conocedores del mercado de ganadosy carnes. El argumento que maneja el área de comercio ganadero de Agricultura -bajo la órbita del subsecretario Claudio Sabsayfundamenta que «se evaluó el establecimiento de un plazo que resulte adecuado en función de la estacionalidad de la oferta ganadera, la que se incrementa naturalmente en los meses de invierno, garantizando un abastecimiento suficiente», hecho que haría naturalmente bajar los precios.
Sin embargo, los analistas de carnes indican que el grueso de la oferta se produce en mayo-junio y no en pleno invierno, cuando las pasturas sufren más y el engorde de hacienda suele afectarse. Esto desarticularía el esquema presentado y los precios podrían subir en Liniers, afectando el acuerdo firmado ayer.
Finalmente, para asegurarse la efectividad de la intención gubernamental (este acuerdo será monitoreado por una comisión de seguimiento que corroborará que estas rebajas se trasladen a los precios minoristas), las autoridades deberán acordar con los supermercados, que también cuentan con plantas de ciclo 2 en su interior y concentran actualmente 85% de las ventas minoristas, así como controlar la intermediación.
Dejá tu comentario