Los nuevos dueños de La Solidaria, los españoles de CIRSA -que también operan el casino flotante-cerraron uno de los frentes más conflictivos que tenía la empresa, y que les había impedido crecer: su relación con el gremio que agrupa a los trabajadores de agencias de lotería (AALARA). «El convenio permitirá normalizar las relaciones laborales entre la empresa y los trabajadores», dijo Jesús Carrión, CEO de Gejinsa (La Solidaria). A partir del acuerdo, en lugar de pagarse a los vendedores un sueldo fijo, se abonará un básico más una comisión por ventas. La queja de los empresarios anteriores (otro grupo español) era que los encargados de comercializar los billetes de la lotería «no salían a trabajar porque el sueldo era lo suficientemente grande como para que no les resultara atractivo tratar de venderlos». De encarrilarse el negocio, la empresa promete incrementar el plantel de 400 puestos de trabajo actuales a 750 antes de fin de año. Cabe recordar que La Solidaria es comercializada en la vía pública por personas con capacidades motrices diferentes.
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