Un último proyecto de decreto que se analiza en la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, a cargo de Carlos Zanini, establece cambiar la hora oficial argentina, adelantando una hora los relojes, el próximo 17 de octubre, el tercer domingo del mes y también el Día de la Madre. La decisión de adelantar la hora que permitiría un ahorro de energía de 3% a 5% ya está tomada. Se discute la fecha: según la opinión predominante, convendría hacerlo lo antes posible, porque Uruguay ya lo hizo esta semana, y Brasil lo hará a partir del 1 de octubre.
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La decisión se aceleró no sólo por lo sucedido en los países vecinos. El precio internacional del petróleo parece no encontrar un techo, y el gobierno necesita utilizar la menor cantidad posible de fueloil venezolano que se importa en cuotas, pero a valores de mercado. En esa situación también conviene ahorrar agua de las represas hidroeléctricas, ya que en las centrales del Comahue se puede dejar llenos los embalses e ir administrando su utilización, para que el despacho sea lo más económico posible. Por otra parte, aunque todavía falta que el ente regulador del gas apruebe los cuadros tarifarios, el precio del gas en boca de pozo subirá entre 18% y 22% a partir del próximo viernes. Esto significará un impacto de 6% a 8% en las facturas de las generadoras eléctricas.
En consecuencia, si se ahorra energía, es menor el aporte que debe hacer el Estado para cubrir la diferencia entre el precio que pagan los consumidores y el que deben cobrar las generadoras, para cubrir sus costos variables, ya sea por el precio del gas o del combustible sustituto.
Al adelantarse una hora, se estará adoptando el huso horario -2, que sólo se utilizó muy pocas veces en el país, ya que a la Argentina le corresponde geográficamente el huso horario -4, que pasa por la localidad de Chivilcoy en Buenos Aires. El huso -2 se adoptó precisamente en los momentos de crisis energética cuando faltaba electricidad, como en diciembre de 1988, y en octubre de 1989, 1990, 1991 y 1992. En esos momentos faltaba capacidad para generar la electricidad suficiente para satisfacer la demanda. Ahora no se volvió todavía a ese extremo, pero lo que falta es gas, lo que obliga a usar fueloil importado a precio internacional.
• Resistencia
Con relación al cambio de hora, las provincias pueden adherir o no. En este sentido, podría surgir cierta resistencia en las provincias cordilleranas, donde estaría anocheciendo después de las 22. De hecho, varios de esos estados adoptaron el huso horario -4 en el invierno y después dieron rápidamente marcha atrás porque anochecía antes y se gastaba más energía. La única excepción fue Mendoza, que mantuvo el cambio hasta el domingo último y ahora se encuentra en el huso horario -3, como el resto del país.
Aunque el proyecto de decreto no trascendió, el Ejecutivo podría modificar la Ley 25.155 de 1999 que nunca se aplicó. Esta ley fija el huso -3 para el verano y el -4 para el resto del año. La ley no se aplicó porque el efecto era el contrario al deseado al aumentar el uso de energía durante el invierno.
En principio, mediante un decreto de necesidad y urgencia, el Ejecutivo podría modificar la ley y establecer el huso -2 para el verano. Otra salida es fijar la hora oficial para Capital Federal, aunque contando con la certeza de que adherirán Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y las provincias de la Mesopotamia.
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