Admite el gobierno algo bueno de herencia Menem
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1) Admitamos que hemos heredado de los '90 un país más abierto y con mejor perfil para negociar libre comercios.
2) Pero esa ventaja depende de las decenas de acuerdos de protección de inversiones que firmó el gobierno entre 1994 y 1997 y que permitieron acelerar las privatizaciones cediendo la jurisdicción para discutir litigios.
3) Por esos acuerdos la Argentina hoy enfrenta más de 20 juicios ante el tribunal arbitral del Banco Mundial (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones o Ciadi), que han planteado empresas que reclaman por la pesificación de la economía, que entienden equivale a una confiscación.
4) Hoy la vigencia de esos acuerdos está en un filo; muchos de ellos están en el borde de la cesación. El que se firmó con EE.UU. por ejemplo, cesa a finales de 2004, ya que se firmó en 1994 y por 10 años. ¿Se renovará? Otra cuestión: en algunas oficinas del gobierno como la Procuración del Tesoro, el Ministerio de Economía y la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia se acumula desde hace meses documentación que alimenta argumentos para desembarazar a la Argentina de esos acuerdos de protección de inversiones. Una posición más extrema sugiere que se denuncie esos acuerdos que hoy plantean los juicios en la Ciadi y se los rescinda. Otra posición sugiere que se suspenda su vigencia hasta que se aclare la legalidad constitucional de las condiciones que le imponen al país.
En suma, una herencia no querida, pero útil para la negociación en un frente puede presentar una complicación en otro frente. Algo que pasa siempre que un gobierno no concilia las tribus que lo integran, por lo menos indicando el rumbo hacia dónde quiere ir.




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