En el año 2010, la televisión analógica (es decir, la forma en que se vio TV desde su creación y hasta ahora) habrá pasado a la historia. Ese año se producirá lo que se denomina «apagón analógico», el cese de la televisión convencional y la entrada en escena de la televisión digital.
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Como en todo cambio tecnológico radical, las decisiones políticas y económicas regirán los plazos, por lo cual no es improbable que esa «dead line» pueda, eventualmente, ser diferida algo más, tal como lo fue el año que estamos terminando y que, un lustro atrás, se había estipulado como el límite para la televisión analógica, al menos en los Estados Unidos.
¿Qué significa televisión digital para el consumidor medio no especializado? Por ahora, que para continuar viendo «Bailando por un sueño» y «Showmatch» en formato digital tendrá que desembolsar unos cuantos pesos en la renovación de sus equipos de televisión hogareña. Sin embargo, para recibir televisión digital no hará falta cambiar los televisores: si la señal se recibe a través de cable o satélite, serán los proveedores los encargados de suministrar los decodificadores necesarios. Y, si se recibe por antena aérea, también podrán adquirirse esos adaptadores. Obviamente, no será lo mismo recibir TV digital en un aparato de los años 80 de 20 pulgadas y decodificador, que hacerlo en un plasma o LCD de 42 pulgadas de alta definición.
En principio, hay que hacer una distinción que a veces se presta a confusiones: no es lo mismo televisión digital que televisión de alta definición. La TV digital transmitirá en ambos formatos: resolución convencional (SDTV) y alta definición (HDTV).
La realidad, hoy, es mucho más compleja que cuando, en los 70, se pasó de la televisión en blanco y negro a la cromática, y el único debate a nivel estatal era decidirse entre la norma alemana PAL (que fue la que terminó adoptándose), la francesa SECAM o la norteamericana NTSC.
En el mundo digital no se puede hablar de televisión como un medio independiente: hoy se habla de terminales de recepción, interactivas e integradas en el gran espectro multimedia, lo que naturalmente incluye computación y telefonía celular. Y, como la televisión digital comenzó a desarrollarse mucho tiempo antes de la gran explosión multimediática, no es improbable que un sistema como el norteamericano (ATSC), pionero en la materia, tenga que ser revisado por sus propios diseñadores por las dificultades que tiene para acceder con sus imágenes a la telefonía celular.
Ya hay experimentos de TV digital, en realidad, a través del satélite y algunas señales de cable. Lo que está en discusión ahora es la implementación de la Televisión Digital Terrestre (TDT). En sus transmisiones, la imagen, el sonido y los contenidos interactivos se transforman en información digital. La información se envía mediante ondas electromagnéticas terrestres y es recibida a través de las antenas de TV. En principio, las ventajas de la TDT consisten en un gran incremento en el número de canales ( multicasting), una mejora de la calidad, tanto en la recepción como en la visualización de las señales, y acceso a servicios y aplicaciones interactivas.
Las normas
Existen tres normas técnicas en competencia: la estadounidense (ATSC), la europea (DVB-T) y la japonesa (ISDB-T). A mediados de los años 90, durante la presidencia de Carlos Menem, la Argentina se apresuró a adoptar por decreto, a través del entonces secretario de Comunicaciones Germán Kammerath, la norma estadounidense. Esa decisión (respaldada por «Clarín», que equipó a su «Canal 13» de acuerdo con ese estándar) contravino un mandato del Mercosur, que es el de que los países socios compartan una misma norma de televisión digital.
Si bien durante el gobierno De la Rúa ese decreto no fue vetado, tampoco se cumplieron los necesarios plazos de ejecución posteriores a su firma para la implementación definitiva, de manera tal que hoy la Argentina no cuenta con una norma de televisión digital aprobada.
Este año, Brasil se inclinó por la norma japonesa, convirtiéndose así en el primer país de Sudamérica en contar con una norma de televisión digital (el presidente Lula tampoco se mostró muy fiel a aquel mandato del Mercosur). Fuera del Mercosur, se cree que Chile también adoptará la norma japonesa antes de fines de año, con lo cual la Argentina quedaría algo condicionada a seguir ese camino, aunque aún no hay nada firme, ya que en un plazo de 20 días los representantes de la norma europea harán una demostración de sus ventajas técnicas, y eso tendrá lugar no en el ámbito privado sino estatal.
Pero veamos, brevemente, cuáles son las diferencias técnicas entre los tres sistemas:
La norma estadounidense ATSC (también adoptada por México y Canadá) parece, hoy por hoy, la que requeriría mayor cantidad de rediseño si aspira a dominar el mercado fuera de su propio territorio. La ventaja de esta norma, para el transmisor, consiste en la posibilidad de transmitir señales de alta definición sustituyendo el área de cobertura de la TV analógica con un solo transmisor. Es decir, no habría que instalar repetidoras para llegar a los distintos cordones urbanos.
Su dificultad para llegar a celulares, sin embargo, produjo en los últimos años una detención en su expansión, y la necesidad de que varios miembros del consorcio ATSC (como LG/Zenith, Samsung y Rohde & Schwarz) se lanzaran a desarrollar modificaciones para saltear esta desventaja y ponerse a la par de la competencia.
Al consumidor se lo tienta con la mayor facilidad de precios para acceder a receptores con salida ATSC, desde el momento en que su producción masiva (ya hay 25 millones de aparatos en los EE.UU.) abarataría los costos.
La norma europea (DVB-T) es hasta el momento la más difundida en el mundo. Hay 120 países que ya optaron o estarían por optar por este estándar, que antepone la ventaja de contar con los decodificadores más baratos del mercado. Sus promotores ponen de relieve que sus imágenes en alta definición, al igual que su sonido Dolby Digital son los más puros del mercado, y que su capacidad para la transmisión de datos para diferentes medios, y la posibilidad de soportar y adaptar tecnologías ya existentes la convierten en la norma más adecuada.
La norma ISDB-T ( japonesa) es el único estándar que permite la transmisión conjunta a receptores fijos (hogareños), portátiles (TV portátil, laptops) y móviles (celulares) con una sola señal transmitida, con el consecuente ahorro del espectro radioeléctrico y costos de infraestructura de las emisoras.