“Uno de los principales desafíos del próximo presidente electo será bajar la tasa de interés real”. Así lo indicó la consultora Ecolatina, al señalar que “el plan de emisión cero es una política de emergencia y no es recomendable que dure más allá de 2019”. De acuerdo con la consultora, el ajuste estimado para esta medida desde octubre del 2018 hasta fin de año será del 35% deflactado. “La contracara del mismo es la expansión acelerada de las Leliq, que ya representan más del 90% de la base monetaria y si no se controlan en el mediano plazo dañarán severamente al patrimonio del BCRA”, agregó.
Advierten sobre la dificultad para bajar la tasa real
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Ecolatina advirtió que “un recorte apresurado de la tasa de interés podría desatar nuevas presiones sobre la divisa, posponiendo aún más la recuperación de la actividad”, al remarcar que el elevado costo de financiamiento es inconsistente con cualquier proceso de crecimiento genuino. “El recorte de la tasa de interés es tan necesario como difícil”, sostuvo.
La consultora indicó que la tasa de interés elevada “tiene algunos efectos no deseados”, ya que el elevado costo de financiamiento descarta prácticamente cualquier posibilidad de inversión productiva. Por ejemplo, de acuerdo con cifras de la institución, los préstamos a empresas están creciendo al 17% interanual nominal, lo que implica una caída cercana al 25% en términos reales. “Como resultado, la inversión pasó de representar 15,6% del PBI en el primer trimestre de 2018 a 13,5% en igual período de 2019”, detalló. En tanto, la irregularidad de la cartera al sector privado trepó del 3,8% en agosto de 2018 al 5,2% en abril y “habría seguido en ascenso en los meses posteriores”, sostuvo Ecolatina. “Si bien este valor no pone en riesgo la estabilidad del sistema financiero, representa un pico para la última década, a la par que su acelerado crecimiento refleja una dinámica que enciende señales de alarma”, agregó.
En esta línea, destacaron que “este esquema monetario no es sostenible en el mediano plazo”. “Si bien es cierto que en este contexto es fundamental estabilizar al tipo de cambio y aportar previsibilidad para frenar la caída de la actividad, no es menos cierto que esta tasa de interés terminará por asfixiar al sistema productivo”, explicaron. “La mayor rentabilidad de los bancos comerciales está en captar plazos fijos privados para posicionarse en Leliq, en lugar de dar préstamos y brindar oxígeno a las empresas para poder sortear la crisis”, agregaron.
Pero señalaron que “el Banco Central es consciente de este problema, y por eso la tasa de interés nominal viene en franco retroceso en las últimas semanas”. No obstante, “producto principalmente de la estabilidad cambiaria y del menor ajuste en las tarifas de Servicios Públicos, la inflación también está cediendo”. En consecuencia, la política monetaria no se relaja efectivamente. Partiendo de la inflación mensual esperada por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la misma pasó de 1,4% mensual en mayo a 1,7% en junio, para ubicarse actualmente en 1,5%. Aún en este contexto de baja de la tasa de interés nominal, la tasa de interés real no retrocede.
La consultora estimó que “más cerca de las elecciones, las presiones cambiarias reaparecerían. Si esto sucede, la tasa de interés nominal pausaría esta baja, en pos de disuadir a los tenedores de pesos de dolarizar sus carteras”. “Cabe destacar que las elecciones primarias de agosto podrían marcar un cambio de tendencia. Si el oficialismo enfrenta una derrota abultada, es decir, un resultado peor al que anticipa el mercado, las tensiones cambiarias se intensificarían”, agregó.




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