16 de julio 2008 - 00:00

Aerolíneas Argentinas: discuten su reestatización por u$s 200 millones

Los directores por elEstado de Aerolíneas,Vilma Castillo y Julio Alak,y el secretario de Transporte,Ricardo Jaime, entran alJuzgado Comercial No 15.El juez se negó a nombrarinterventor.
Los directores por el Estado de Aerolíneas, Vilma Castillo y Julio Alak, y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, entran al Juzgado Comercial No 15. El juez se negó a nombrar interventor.
Diferencias en el monto de la deuda de Aerolíneas Argentinas, el precio que los españoles piden para entregar sus acciones, la negativa de un juez a intervenir la empresa y -sobre todo- la negativa del Grupo Marsans a firmar una «capitulación» (un documento en el que admitirían que se van del país por incompetentes) siguen retrasando la renacionalización de la aérea, una decisión ya tomada por ambas partes y hasta anunciada ayer en el acto oficialista de Plaza del Congreso.

En medio de su encendido y abarcativo discurso de ayer, Néstor Kirchner intercaló un breve párrafo que confirmó la decisión de la reestatización: el ex presidente dijo que su esposa «Cristina está trabajando fuertemente para que Aerolíneas vuelva a servir al pueblo como corresponde». Y si bien no aclaró en qué consistía ese «fuerte trabajo» de Cristina de Kirchner, es obvio que el concepto del matrimonio presidencial de «servir al pueblo como corresponde» es el mismo que se esgrimió para «recuperar» el Correo Argentino y Aguas Argentinas.

Lo dicho por el titular del PJ confirma también que la reestatización del grupo aéreo todavía controlado por el español Grupo Marsans fue una decisión tomada por él: sin su venia, el secretario de Transporte Ricardo Jaime no habría avanzado en esta ofensiva final.

Sin embargo, ayer el juez Jorge Sicoli, titular del juzgado en lo Comercial N° 15, decidió no acceder al pedido de nombrar un interventor en Aerolíneas Argentinas, presentado el viernes pasado por un grupo de gremios y el propio Jaime. Tras una reunión en su despacho que se prolongó por más de cinco horas, se limitó a otorgar más poder a los síndicos de la empresa, atento al grave grado de endeudamiento que admitió su propio presidente.

  • Asistentes

  • A la oficina de Sicoli concurrieron -además de Jaime- el titular de Aerolíneas Argentinas Horacio Fargosi, los directores por el Estado Julio Alak y Vilma Castillo, y los secretarios generales Jorge Pérez Tamayo (APLA, pilotos), Ricardo Frecia (AAA, tripulantes de cabina), Edgardo Llano (APA, personal de tierra) y Rubén Fernández (UPSA, personal superior). También estuvieron los síndicos de la compañía y el jefe de legales del Ministerio de Planificación. Llamó la atención la ausencia de Vicente Muñoz, el director financiero global de Marsans, el único ejecutivo del grupo que está en el país y que habría viajado para dar el puntillazo final a un acuerdo con el gobierno.

    Según pudo recabar este diario de varios de los concurrentes, Fargosi arrancó exponiendo los argumentos que viene esgrimiendo la empresa para explicar su colapso, o sea, el reiterado incumplimiento del gobierno en temas como aumentos de tarifas, subsidios al combustible, compensaciones impositivas; los reiterados paros de APLA que redundaron en la pérdida de pasajeros y otros factores que coadyuvaron a que Aerolíneas llegara a su actual crisis, como la suba del petróleo.

    Sin embargo, lo que sacudió a los asistentes fue su admisión de la deuda de Aerolíneas: según alguna fuente, Fargosi habría dicho que asciende a u$s 600 millones -la cifra que viene informando este diario- de los cuales u$s 200 millones serían exigibles; sin embargo, otras fuentes afirman que en realidad habló de u$s 800 millones, o sea, u$s 600 millones no exigibles más u$s 200 millones exigibles.

    Sin embargo, Jaime insistió en que el endeudamiento trepa a los u$s 900 millones que viene declarando por algunos medios -que selecciona cuidadosamente- desde hace una semana, cuando estalló la crisis final que llevó a Marsans a decidir no continuar con sus operaciones en el país. El funcionario aseguró, además, que el Estado había cumplido con todos los compromisos asumidos por el entonces presidente Kirchner con su par español José Luis Rodríguez Zapatero: aumento de tarifas y subsidio a los combustibles. Omitió decir, sin embargo, que ese compromiso databa de 2006 y que el ajuste tarifario y la rebaja a las aeronaftas se produjeron respectivamente en abril y en junio de este año. Fue esa demora, según Marsans, lo que llevó a Aerolíneas a perder u$s 100 millones el año pasado y a tener hoy un déficit operativo de u$s 25 millones mensuales.

  • Reservas

    Una de las consecuencias directas de la falta de pago a proveedores en la que incurrió Marsans -sin dudas, motivada por la decisión de no volcar más recursos en la empresa- es que los pasajes de Aerolíneas sólo pueden ser adquiridos en la Argentina o a través de una agencia en el exterior que los adquiera de un colega local: desde hace un mes la aérea está fuera del sistema de reservas Amadeus, por falta de pago.

    Alak trató de aclarar: el ex intendente de La Plata afirmó haber revisado los libros de la empresa junto con su par Castillo y los síndicos, y haber comprobado que el endeudamiento del grupo aéreo se acercaba a los u$s 900 millones. Los síndicos presentes parecieron apoyar las cifras de Alak, al admitir que había «una deuda total de $ 2.590 millones», lo que provocó una breve disputa con Fargosi. Después, fue el turno de los gremialistas, que pedían turno para «pegarle» a Marsans, a la que acusaron de no pagar los sueldos, de vaciar el grupo Aerolíneas/Austral, de no aportar fondos para reparar las aeronaves varadas por falta de mantenimiento y de repuestos, etcétera.

    Después de escuchar a todas las partes, el juez Sicoli pospuso sine die la decisión de nombrar un interventor, y dijo que esperará la decisión del Ejecutivo. Esa vía, entonces, se le cierra al gobierno, que se vería así obligado -tal como adelantó este diario- a enviar una ley al Congreso para reestatizarla.
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