Antonio Mata, director ejecutivo de Aerolíneas Argentinas, y Horacio Fargosi, presidente del directorio, desmintieron haber sido citados por el juez en lo penal Alberto Baños, para brindar declaración indagatoria por supuesta «administración fraudulenta» de la línea de bandera. También aseguraron no haber recibido notificación alguna sobre supuestos impedimentos para salir del país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En este sentido, fuentes tribunalicias afirmaron que el magistrado recién cumpliría con ese trámite en la segunda quince-na de junio, ocasión en la que Mata, Fargosi y otros doce miembros del directorio de Aerolíneas responderían por escrito el cuestionario del juez.
La conferencia de prensa brindada ayer por Mata y Fargo-si tuvo el propósito de desactivar las afirmaciones lanzadas por Ariel Basteiro, secretario general de la Asociación del Personal Aeronáutico ( APA), quien sostuvo que el CEO de Aerolíneas había poco menos que «huido» a España para eludir la acción de la Justicia. «Es una campaña mediática, impulsada por el diputado (por el ARI) Basteiro, que parece haberse erigido en fiscal de la República. No sabe lo que dice, y tendrá sus motivos; se mueve con información de vecina chismosa, porque perdió peso entre el personal de la empresa. «Pero ningún Basteiro nos impedirá hacer lo que tengamos que hacer», acusó Mata. El enojo de Mata parece tener asidero: Basteiro habló por radio y a agencias noticiosas afirmando incluso que Mata «subió casi subrepticiamente al avión el sábado, eludiendo los controles de migraciones», y apoyó sus dichos en supuestos datos aportados por la tripulación de la aeronave. Todo muy poco serio, a la luz de la presencia de Mata en Buenos Aires. Pero Mata también atribuyó la «campaña» a Aeropuertos Argentina 2000, con la que mantiene una dura disputa, que se inició cuando la Justicia le permitió a Aerolíneas pagar en pesos el canon por usar las terminales aeroportuarias (el resto de los transportadores paga en dólares). Fargosi agregó que la medida de Baños, que no había sido notificada hasta última hora de ayer, había sido impulsada por el abogado Luis Rizzi, que tenía una acreencia de unos $ 35.000 contra Aerolíneas por cobro de honorarios en juicios laborales. A Rizzi una empresa denominada SEHA -que no tendría relación ni accionaria ni a través de directores con la empresa aérea-le compró la totalidad de su acreencia, con la admitida intención de desactivar su querella.
Rizzi aceptó el trato, cobró los $ 35.000 y luego reapareció impugnando el concurso preventivo de Aerolíneas con otra acreencia, esta vez por $ 200.000, cedida por AA 2000 con la condición (admitida por la empresa de Eduardo Eurnekian) de que continuara en su rol de objetor de ese concurso. La jueza Norma Di Notto no hizo lugar a su pedido por haber sido presentado fuera de tiempo (el plazo para impugnar el concurso había vencido tres meses antes), determinación que fue refrendada por la cámara respectiva. «Estamos pagando el precio de ser exitosos», se encrespó Mata.
Por su parte Sergio Resumil, vocero de AA 2000, dijo que «no buscamos la caída de Aerolíneas; después de todo, es nuestro principal cliente, pero nos gustaría que paguen las tasas en las mismas condiciones que el resto de las aerolíneas».
Y si bien Mata negó que hoy haya posibilidades de llegar a un acuerdo con Eurnekian («yo no me voy a dejar apretar por nadie»), trascendió ayer que ambos empresarios mantuvieron varias reuniones en los últimos tiempos tendientes a desactivar el conflicto.
Dejá tu comentario