«Estamos muy preocupados por la situación del mercado aerocomercial argentino y, obviamente, se lo hemos hecho saber al gobierno. Estamos hablando con ellos de la profundidad de esa crisis. No les hemos dado plazos para resolver lo que venimos planteando desde hace más de un año, o sea, la necesidad de aplicar reajustes tarifarios o concesiones para obtener combustible más barato. Pero hoy estamos al borde de una crisis terminal.» Más claro, agua. Lo dice Jorge Molina, vicepresidente y habitual vocero de Aerolíneas Argentinas.
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El alto ejecutivo reconoció lo grave de la situación de la industria, adelantada ayer por este diario, pero negó que se le haya dado un «ultimátum» al gobierno. En diálogo con este diario, Molina reiteró que «la situación es gravísima, sin dudas. La honda preocupación es hoy de toda la industria y no sólo de Aerolíneas/Austral». Ayer, voceros de LAN, la otra empresa que cubre las rutas de cabotaje de manera regular, se expresaron en términos similares. «No pegamos un portazo ni hemos roto los puentes con la Secretaría de Transporte, pero es verdad que los plazos de ese organismo para resolver la situación no parecen coincidir con la gravedad de la misma», agregó Molina. Veladamente, la industria acusa al responsable de esa área de demorar la resolución de la crisis, porque aspiraría a que «empresarios nacionales» se hagan cargo de la compañía con la bendición oficial. Su candidato preferido sería la familia Cirigliano (Grupo Plaza), pero también surgieron los nombres de Carlos Avila (que está afinando los detalles para lanzar su propia AeroVip) y nuevamente el de Eduardo Eurnekian.
Ayer, utilizando los canales a los que suele apelar en las contadas ocasiones en las que decide hacer declaraciones «periodísticas», el controvertido secretario de Transporte, Ricardo Jaime, negó haber recibido un «ultimátum» por parte de los accionistas de Aerolíneas Argentinas. El funcionario, que elige cuidadosamente los periodistas con los que «dialoga», agregó que está estudiando el problema.
Sin embargo, su estudio lleva ya más de un año, lapso durante el cual los costos operativos de las aéreas crecieron más de 70%, a caballo de la suba del costo del petróleo. En el mismo sentido, y tal como reveló ayer este diario, los siete gremios que operan en el seno de Aerolíneas Argentinas están pidiendo aumentos salariales de hasta 40%, lo que complicaría aún más la ya grave condición financiera de la empresa.
La realidad es que, si bien no hubo puñetazos sobre el escritorio ni portazos destemplados, las últimas charlas que vienen manteniendo la empresa y los funcionarios distaron de ser cordiales, y no se vislumbra una salida a la crisis. «Estamos conversando con Transporte, con el Ministerio de Planificación Federal y con el de Trabajo por el proyecto de paz social. ¿Si fueron fuertes esas reuniones? Las definiría como intensas. ¿Positivas?
Lamentablemente, hasta ahora no hemos recibido respuesta a nuestras inquietudes sobre el problema de costos que planteamos. Fíjese que hoy (por ayer) el barril de petróleo cerró a u$s 110, y el combustible es 70% del costo de cualquier aérea del mundo», explicó Molina.
El ejecutivo pareció lamentar que no tenga contrapartida desde los despachos oficiales «el esfuerzo que estamos haciendo para reforzar la flota: en lugar de llevarnos aviones -como decían algunos que íbamos a hacer-, trajimos un Airbus 320, en 15 días llega el segundo y antes de fin de año serán cuatro más».
En tanto, la llegada del canciller español, Miguel Moratinos, podría ser clave para destrabar esta situación que no parece sencilla: si bien Jaime aparece como sentado sobre las tarifas y el subsidio al combustible, su par de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sería una fuerza decisiva para mantener también esos precios en la congeladora.
Lo cierto es que, declaraciones más o menos fuertes, términos más o menos rimbombantes, la Argentina corre riesgo de quedarse sin aviones en el corto plazo. Después, quizá, vendrán los «operadores» que designará el gobierno, pero el peligro es claro e inminente. Con o sin ultimátum.
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