Los pilotos de Aerolíneas Argentinas volvieron a provocar la cancelación de vuelos internacionales negándose a tomar servicio, en lo que constituye un paso más en la grave escalada que mantiene su gremio, APLA, contra los accionistas españoles de la principal aérea del país. Anoche se llegó a un principio de acuerdo provisorio por el que Aerolíneas aceptó uno de los reclamos formales de APLA: la reincorporación de aviones MD que volaban para Austral a la flota de Aerolíneas pero seguramente los reclamos se repetirán.
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Los vuelos cancelados anoche eran los que debían partir a Nueva York, a Miami y a Barcelona; a última hora de anoche también había dudas sobre la partida de las frecuencias programadas hacia Madrid y Auckland (Nueva Zelanda).
Mientras esto sucedía, la presidente Cristina de Kirchner daba una nueva señal respecto de su involucramiento personal en el conflicto de la compañía: a la designación conocida el miércoles del ex intendente de La Plata Julio Alak como director en Aerolíneas en representación del Estado sumó ayer la de Vilma Castillo, una contadora que fuera su asesora personal cuando era senadora. La funcionaria reemplazará a Raúl Argañaraz, que fuera designado por Julio De Vido. Desde todos los despachos oficiales siguen insistiendo en que -a pesar del declarado propósito de los pilotos- no hay intención alguna de reestatizar la compañía.
En diálogo con este diario Alak sostuvo que era « optimista» respecto del futuro de la aérea «porque el país está creciendo y el flujo turístico es incesante», pero se excusó de hablar de la grave situación que plantea la rebeldía de los pilotos de cara a ese futuro.
En este panorama, el quite de colaboración de los comandantes que capitanea Jorge Pérez Tamayo no se limita a no pilotear los aviones: según le contó Enrique Meliá a la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, la empresa tiene listo un Airbus 320 en El Cairo para incorporarse a su flota. El aparato incluso ya está pintado con los colores de Aerolíneas Argentinas. Sin embargo, no puede venir a la Argentina porque no tiene un instructor de vuelo que lo traiga, requisito indispensable para la travesía. ¿Por qué no tiene instructor el vuelo? Porque APLA está obligando a sus afiliados a renunciar a esa tarea, también en el marco del quite de colaboración que persigue como objetivo estratégico la reestatización de la compañía.
En esa reunión también participó Ricardo Frecia, de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), que agrupa a los tripulantes de cabina -auxiliares de a bordo, azafatas, etc.- El dirigente expresó su voluntad de adherir al pacto de «paz social» que pregona la presidente Cristina de Kirchner y que Aerolíneas Argentinas pone como condición para avanzar con su plan de inversiones y renovación de flota. «Pero existen graves problemas no generados por nuestro gremio, y que ponen en peligro la propia subsistencia de la fuente de trabajo», dijo Frecia en el despacho de Rial. «Nuestra asociación no tiene conflictos con Aerolíneas, pero es un hecho que ningún empresario del mundo, sea español, japonés o argentino, va a invertir en una empresa con semejante volatilidad gremial. Creo que el gobierno tiene que dar una señal clara de quién es el que maneja la compañía.»
Es obvio que los tripulantes y los pilotos van en direcciones divergentes: los comandantes saben que, de cerrarse la aérea, tienen garantizada su continuidad laboral en cualquier lugar del planeta. El boom del mercado aerocomercial ha provocado una enorme demanda de comandantes, y los argentinos cuentan con excelentes calificaciones y capacitación. En sentido inverso, los jefes de cabina, personal de tierra y técnicos deberían buscar nuevos horizontes en alguna otra industria.
El personal de Aerolíneas ronda hoy los 9.200 empleados, de los cuales sólo 700 son pilotos. Sin embargo, por el régimen de vuelos y descansos vigente,se llegó al absurdo de que un Airbus 310 parte hoy con cinco auxiliares de a bordo y cuatro pilotos, una dotación obviamente excesiva en lo que hace al número de aviadores y muy reducida para atender los casi 200 pasajeros que pude transportar el aparato.
Cabe apuntar que tampoco en el seno de APLA reina la unidad: unos 70 comandantes que se habían negado a plegarse al paro de fines de 2006 -que resultó en la salida de Antonio Mata de la conducción y el capital de la empresa- nunca más pudieron volar un avión de Aerolíneas.De ellos, cerca de medio centenar ya no está en la empresa (despidos, «retiros voluntarios», bochazos en simuladores de vuelo dictados por sus «compañeros» instructores afiliados a APLA, etc.); el resto no pude integrar tripulaciones porque sus colegas «leales» a Pérez Tamayo se niegan a compartir el cockpit con los que califican de «carneros». Para tratar de explicar la gravedad de la coyuntura que atraviesa Aerolíneas, e intentar que el gobierno finalmente ponga coto a lo que ven como abusos, la AAA y la APA (Asociación del Personal Aeronáutico), que agrupa al personal de tierra -administrativo y de operacionespidieron una reunión conjunta y urgente con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Su pedido aún no fue respondido.
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