Los acreedores extranjeros agrupados en el Comité Global rechazaron ayer en duros términos el acuerdo alcanzado con las AFJP para que éstas participen en la reestructuración de la deuda. «Aparentemente, se les está dando un trato preferencial sobre el resto de los bonistas, lo que demuestra que no se trata de una negociación de buena fe», aseguraron a través de un comunicado.
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De acuerdo a la visión de los acreedores externos, este acuerdo implica una «violación del compromiso argentino» de no llevar adelante acuerdos separados con «subgrupos», en este caso, los fondos de pensión.
En el largo comunicado del GCAB (Global Committee of Argentine Bondholders) no se especifica cuál sería el trato privilegiado que se le da a los fondos de pensión. En realidad, aluden a «noticias divulgadas por la prensa» respecto al trato superior que habrían recibido los fondos de pensión a diferencia del resto de los inversores.
• Rechazo
Sin embargo, en el gobierno rechazan completamente que se haya brindado un tratamiento privilegiado. El argumento es que la entrega de BODEN 2014 en pesos por las Letras del Tesoro ( LETES) que las AFJP mantienen en cartera no está contemplada en la oferta para salir del default. La posición oficial es que estas LETES nunca estuvieron en el listado de bonos a reestructurar y, por lo tanto, no forman parte de la deuda en default.
La discusión no es menor, ya que se trata de una suma cercana a los u$s 2.600 millones de dólares. Son bonos que fueron adquiridos de manera compulsiva por las AFJP en diciembre de 2001 por dos decretos del entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, que aprovechó para darle financiamiento al Estado con dinero que las compañías mantenían en plazo fijo.
El copresidente del GCAB, el italiano Nicola Stock, confía en que esta supuesta señal que dio el gobierno debería favorecer al resto de los bonistas.
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