Con el proyecto de estatización de las AFJP el gobierno vuelve a potenciar el atractivo de los planes de retiro en el exterior que tuvieron su esplendor en los 80. Por aquellos años las magras jubilaciones estatales y la escalada inflacionaria (¡algún parecido con la realidad actual, es pura coincidencia!) fomentaban el ahorro en el exterior y por ende la salida de capitales. Creció así un incipiente negocio, el de los seguros offshore. Decenas de compañías extranjeras operaban en el mercado local ofreciendo productos básicamente montados sobre una cobertura de vida a la que se adicionaba un producto financiero de ahorro con el único objetivo de acceder a una jubilación decorosa. Todo ello se redujo con la reforma previsional y la llegada de las grandes aseguradoras internacionales.
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Ahora, mientras en el Congreso velan los restos de las AFJP, se han intensificado las consultas sobre estos planes de jubilaciones en el exterior, reconoció un agente de una aseguradora extranjera a este diario, quien anticipa que en la medida que se despeje el panorama externo crecerán aún más.
Con sus bemoles, la jubilación privada significó para un gran segmento de la población acceder a este tipo de productos que estaban fuera de su alcance.
Una importante porción de afiliados de las AFJP buscará así refugio en los seguros offshore para proteger sus ahorros, con vistas a su futura jubilación, del apetito estatal.
La oferta actual la conforman principalmente Friends Provident, Royal Skandia, National Western Life, Amedex (American International Insurance) y American Fidelity. Se trata de compañías aseguradoras radicadas en paraísos offshore como la isla de Man, las Bermudas, Vírgenes, y las Cayman. Son en realidad subsidiarias de matrices estadounidenses y británicas.
La historia más reciente muestra que en el mercado local se contratan pólizas promedio de u$s 300.000 (capital asegurado) a cambio del pago anual de una prima de u$s 2.000 a u$s 3.000.
Dada la flexibilidad de estos productos financieros cada persona adecua la porción que destina al ahorro de la prima anual. En promedio la gente destina 75% a la capitalización.
Si bien la normativa vigente establece la prohibición de contratar seguros en el exterior, los riesgos inherentes frente a otra confiscación, «corralitos» o pesificaciones parecen no ser tan relevantes. Además, aquellos que informen estos seguros en sus declaraciones a la AFIP no deberían tener demasiados inconvenientes, dado que ese organismo no fiscaliza la Ley de Seguro y por ende la prohibición de contratar en el extranjero.
Los mecanismos para efectuar el pago de la prima son los tradicionales, ya que deben ser cancelados con dólares físicos en la plaza local o bien vía transferencia a cuentas en el exterior. Ahora también se permite hacerlo a través de una tarjeta de crédito internacional o con una tarjeta de débito local.
El producto más demandado en el presente es la combinación de un seguro temporario (por 20 a 25 años promedio) con un plan de capitalización que hoy ofrece rendimientos anuales de 4% a 5% anual. En general garantizan un retorno de 3% anual. Pero las legislaciones imperantes en los respectivos paraísos establece una garantía de 90% (en el caso de la isla de Man) a 100% (Bermudas) de lo que tenga en la cuenta el asegurado.
Eso sí, por tratarse de inversiones ultraconservadoras aplican una altísima quita por retirarse del plan en los primeros años.
«Una persona debe calcular alrededor de 7% de su ingreso anual para destinarlo a esta cobertura», señala otro agente.
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