A veces es posible encontrarle alguna explicación a todo. Mejor dicho, a casi todo. Si el Promedio Industrial perdió 0,28% cerrando en 10.313,36 puntos, podemos decir que fue por efecto de Coca-Cola que fue castigada con una baja de casi 5% cuando su principal embotelladora anunció una caída en la estimación de las ganancias de casi 22%, por la merma de ventas en Europa y Norteamérica (curiosamente McDonald's, informó de un incremento de 4 por ciento en sus ventas mundiales). Si el NASDAQ fue más castigado, perdiendo 0,43%, el argumento dice que se debió a la mala jornada que tuvieron los fabricantes de semiconductores. Aunque parezca contradictorio, la idea es que los comentarios optimistas de Alan Greenspan ante el Congreso, hablando sobre la marcha de la economía e inculpando al petróleo por todos los males presentes conllevan una inminente suba del costo del dinero para cuando se reúna el Comité Abierto de la Fed el próximo día 21. Si bien para cualquier ser más o menos pensante, es claro que el "efecto Greenspan" sobre las acciones es al menos discutible (especialmente si apreciamos que el libro beige de la Fed marcó un panorama entre mixto y " flojo" en algunas regiones del país), mucho más evidente fue su influencia sobre los bonos del Tesoro, el oro (que trepó a u$s 401,4 la onza) y el dólar que revirtió su tendencia alcista terminado a la baja, apenas el "vate" de la economía entonó su cántico político para los políticos. Pero si bien podemos explicar las bajas/subas en los precios, lo que nadie explica es el porqué de un volumen tan bajo (ni siquiera el caos mañanero que causaron la lluvia y el huracán Frances).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario