La compañía de distribución angloholandesa Ahold admitió ayer que su facturación de 2001 y 2002 fue en realidad 22.000 millones de euros inferior a lo que contabilizó formalmente y se lo comunicó a sus accionistas. El diario económico español «Cinco Días» publicó ayer que Ahold, la primera empresa europea en admitir públicamente una manipulación en sus cuentas, aseguró que las irregularidades contables alcanzaron los balances de 2001 y 2002. Ahold es propietaria en la Argentina de la cadena de supermercados Disco, puesta en venta por la compañía en febrero, cuando salieron a la luz las irregularidades contables, investigación que arrasó con el directorio en pleno de Disco, que presentó su renuncia.
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Las «irregularidades» se produjeron en la filial estadounidense de Ahold, Us Foodservice, donde el beneficio antes de impuestos «se infló en 880 millones de dólares (770 millones de euros)», por lo que esta semana renunció a su cargo el presidente de dicha filial, Jim Miller. El diario precisó que las «modificaciones de facturación reducen la cifra de 2002 desde los 72.700 millones de euros hasta los 62.900 millones; y la cifra del año anterior, desde los 66.700 millones registrados originalmente hasta los 54.000 millones». Agregó que, «según la compañía, las modificaciones no afectarán a los ingresos finales de estos dos años».
Ahold admitió, asimismo, que existen errores en las cuentas de seis de sus joint ventures europeas, ya que la normativa estadounidense sólo acepta la consolidación proporcional de filiales y no por la integración global, como la compañía lo estaba realizando.
Al mismo tiempo, la firma informó que los resultados del primer trimestre se vieron «significativamente» afectados por la evolución de tipos de cambio desfavorables.
Las cifras de facturación, las únicas proporcionadas hasta ahora, se redujeron 11,3%, hasta 17.400 millones de euros. Según la compañía, eliminando el efecto del tipo de cambio, las ventas habrían crecido 4,6%.
La situación generada con Ahold fue otro impacto de la debilidad de algunos controles contables e hizo recordar a lo acontecido con Enron en Estados Unidos. En este caso, si bien el monto es menor, fue el primero importante en Europa y con extensiones a América latina por la participación de ese grupo holandés en empresas de la región.
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