Desconcertó ayer el presidente Eduardo Duhalde en la Argentina y en Brasil cuando dijo que tiene "serias dudas" sobre la venta de Pérez Companc a Petrobrás. En principio, ya resulta sorprendente que el Presidente formule esta declaración recién ahora, mientras la operación se anunció en agosto y se concretó la transferencia en octubre, aunque sujeta todavía a aprobación de la Secretaría de Defensa de la Competencia. Ayer, todos los organismos regulatorios que pueden tener intervención en el tema dijeron que no había inconvenientes. Por eso, no se sabe quién está asesorando a Duhalde en esta materia. Las versiones más discretas mencionan la necesidad del Presidente de mostrarse duro frente al nuevo presidente brasileño. Otros, en cambio, creen que hay un fuerte lobby de empresas locales para quedarse con algunos activos de PeCom, en especial la eléctrica Transener y Transportadora de Gas del Sur. Según un rumor, se usaría para financiar esas compras parte del fideicomiso para rescatar empresas nacionales y prensa "amiga".
La venta del paquete de control de PeCom (58%), perteneciente a la familia y a la Fundación Pérez Companc, quedó sujeta a la aprobación de las autoridades regulatorias argentinas, de modo que «
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