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Entre otras funciones, el BICE se transformaría en el brazo financiero del nuevo ministerio de Planificación Regional, Inversiones y Tarifas, que estará a cargo de
El BICE sufrió una fuerte descapitalización tras la pesificación (tiene activos por $ 1.200 millones) y quedó con escasas posibilidades de otorgar nuevos créditos. Básicamente, se concentró el año pasado en organizar fideicomisos para alentar la producción regional, sobre todo aquellos sectores con posibilidades de volcarse a la exportación. Pero la nueva ADES requeriría de una fuerte inyección de fondos para cumplir con dos objetivos centrales: prefinanciar al sector exportador y convertirse en el canalizador de los fondos que se destinarán a la obra pública.
Claro que el Estado nacional no tiene recursos para hacerlo.
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