15 de diciembre 2006 - 00:00

Air Madrid dejó de volar y hay 300.000 personas afectadas en las vísperas de las fiestas

Pasajeros varados en el aueropuerto de Madrid (arriba). Tras la quiebra todos los mostradores quedaron vacios (abajos).
Pasajeros varados en el aueropuerto de Madrid (arriba). Tras la quiebra todos los mostradores quedaron vacios (abajos).
La aerolínea española Air Madrid suspendió ayer toda su actividad tras una dura disputa con el Ministerio de Fomento de España, y sólo en la Argentina unos 5.000 pasajeros quedaron varados, de un total de 120 mil afectados en América Latina, justo cuando llegan las fiestas de fin de año.

La filial argentina, que atiende además a Paraguay y Uruguay, fue ocupada ayer durante algunas horas por pasajeros enojados por el cierre de la empresa.

Los clientes reclamaron sin suerte que les devolvieran el valor de los pasajes, pero no encontraron a autoridad alguna de la compañía, y sólo fueron atendidos por empleados que, a su vez, temen perder sus puestos de trabajo.

Air Madrid tiene sus oficinas en el piso octavo de avenida Roque Sáenz Peña 832, y en la planta baja de ese edificio se encuentra custodiando un patrullero desde pasadas las 17:00.

El último vuelo de la aerolínea española salió ayer de Buenos Aires a las 14:30 con destino a Madrid y escala en la ciudad brasileña de Fortaleza.

Con rapidez, la página web de la empresa fue sacada de línea y los teléfonos dejaron de atender ante la lluvia de llamados de pasajeros que intentaban una comunicación desesperada.

"Air Madrid ha decidido suspender su actividad a partir de hoy (ayer), como consecuencia de las medidas de hecho adoptadas por el Ministerio de Fomento, a quien se hace exclusivo responsable de esta ineludible decisión", informaron los directivos de la empresa en un comunicado.

La compañía tiene vendidos unos 300.000 pasajes hasta febrero del año próximo, y para colmo hay unos 130.000 pasajeros que han viajado con la aerolínea con billete de ida y vuelta, de los cuales 120.000 lo hicieron a América latina.

En Buenos Aires venían vendiendo entre 750 a 1.000 billetes diarios, y en los últimos días cayeron a entre cuarenta y cincuenta, mientras que se elevaron proporcionalmente las cancelaciones efectuadas, aseguró la empresa, que responsabilizó a las advertencias lanzadas por el gobierno español por esta situación.

El martes último, el Ministerio de Fomento anunció que podría suspender la licencia de vuelo de Air Madrid después de que la compañía aérea incumpliera un plan anterior para evitar retrasos maratónicos en sus vuelos a América latina, y le diera un plazo de dos días para presentar sus descargos.

Como último recurso para evitar la suspensión, la empresa anunció que reduciría su cronograma de vuelos, eliminaría algunos destinos y ofrecería descuentos a los pasajeros que sufran demoras.

Como paradoja, la empresa alcanzó ayer a publicar avisos a toda página en algunos diarios argentinos, en los cuales se anunciaban "más destinos" con la frase "no sólo el combustible hace despegar nuestros aviones".

Air Madrid era una de las tantas aerolíneas que salieron en los últimos tiempos a ofrecer vuelos baratos, a través del sistema conocido como "low cost". Un vuelo a Madrid ida y vuelta lo vendían a 800 euros ida y vuelta, cuando una tarifa en otra aerolínea cuesta 1.200 dólares sólo la ida.

Con una flota de nueve Airbus, Air Madrid proponía vuelos a bajos precios principalmente a Buenos Aires, Santiago de Chile, Bogotá, Cartagena, Caracas, Quito, Guayaquil, San José, Panamá, Lima y Santa Cruz de la Sierra.

Para la compañía, el Ministerio de Fomento "ha conseguido destruir por completo la imagen comercial de Air Madrid y situar a nuestra compañía en una gravísima crisis de todo orden que le impide desarrollar su actividad".

Por estas razones, la aerolínea ha decidido "dar instrucciones a su departamento jurídico a los efectos de que inicie todas cuantas acciones de naturaleza penal, civil y administrativas sean procedentes".

A través de un comunicado, la empresa indicó que su venta de billetes descendió en forma "alarmante" luego de las versiones de que se le retiraría la licencia.

"Los teléfonos de Air Madrid se han bloqueado con llamadas de nuestros proveedores alarmados para poder conocer cuál es la situación en que se encuentran sus créditos con la compañía", se quejó la compañía.

Y señaló que "la gran mayoría de ellos han suspendido los suministros de bienes y servicios que venían prestando a Air Madrid ante la situación de alarma creada".

La empresa señaló que "las agencias de viajes están adoptando la decisión de no efectuar los pagos ya contratados en firme con Air Madrid".

"En definitiva, antes de que se resuelva el procedimiento administrativo de inspección, el Ministerio de Fomento ha conseguido con su actuación imposibilitar de forma absoluta que Air Madrid pueda continuar operando", lamentó la empresa.

El Ministerio español decidió poner en revisión a la empresa a raíz de numerosas quejas de viajeros afectados por los retrasos de Air Madrid en sus vuelos, de hasta 120 horas.

La compañía aérea española ha operado durante dos años y medio plagados de dificultades y un sinfín de retrasos.

Air Madrid fue fundada en diciembre de 2003 por un grupo de empresas del sector turístico y en 2004 adquirida por el empresario José Luis Carrillo a través de la sociedad Optursa Management Ltd, empresa que participa en el mercado mayorista británico a través del tour operador My Travel.

La compañía aérea, inscrita en el segmento de líneas regulares de largo recorrido y bajo costo, comenzó sus operaciones el 30 de mayo de 2004 con un enlace entre Madrid-Barajas, donde instaló su base, y Punta Cana (República Dominicana), y una frecuencia de doce vuelos semanales.

Los retrasos fueron una constante desde el principio hasta el punto de que una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios a 8.600 viajeros de toda Europa situó a Air Madrid como la aerolínea con mayores demoras.

Los mayores incidentes se produjeron en septiembre pasado cuando el 11 un vuelo con destino a Lima se retrasó 22 horas, el día 19 de ese mismo mes los viajeros de distintos enlaces se amotinaron en el aeropuerto y lograron embarcar tras 11 horas de espera y el día 25 más de 150 pasajeros permanecieron atrapados en un avión.

En octubre, el día 3 se produjo un retraso de 31 horas en un vuelo con destino a Quito, mientras que el día 27 el retraso fue de 60 horas en dos vuelos a Argentina y Brasil.

Desde entonces, la compañía no ha dejado de sufrir retrasos con protestas y cancelaciones diarias de los usuarios en los mostradores de la aerolínea.

Ante las deficiencias detectadas, el pasado día 12 el Ministerio español de Fomento comunicó la suspensión de su licencia para operar por incumplir el plan de medidas correctoras presentadas el 16 de noviembre.

Air Madrid tenía de plazo hasta este viernes para presentar alegaciones a esa decisión.

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