12 de agosto 2003 - 00:00

Al final, Kirchner anunció el plan de empleo pero no firmó

Hoy curiosamente se firmará el plan nacional de desarrollo local y economía social Manos a la Obra que ayer presentó el presidente Kirchner para ocupar en actividades productivas a los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar.

Durante su presentación, el Presidente señaló que es importante pensar en un «Estado promoviendo y no sólo benefactor» en referencia específica al Plan Manos a la Obra, que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de grupos familiares por medio de préstamos para encarar proyectos en municipios pobres. Se estima que este polémico plan a cargo de Alicia Kirchner, ministra de Desarrollo Social, ayudará a financiar microemprendimientos por un monto total de 250 millones de pesos (lo que equivale a 85% del gasto mensual en planes Jefas y Jefes de Hogar o al pago anual de 139.000 planes).

El riesgo de la transparencia en el manejo y distribución de los fondos es quizás uno de los puntos más débiles del plan y ello fue reconocido por sus pergeñadores, la ministra Kirchner y su mano derecha, Daniel Arroyo. De todos modos, ambos decidieron continuar con el lanzamiento y en ello lo embarcaron al Presidente, que ayer sólo hizo un tibio anuncio cuando todos esperaban con bombos y platillos los pormenores de un mentado anuncio de combate contra el desempleo.

El objetivo del gobierno es concretar en dos meses unos 400.000 microemprendimientos en los 500 municipios más pobres del país.

El Plan Manos a la Obra trabajará en forma articulada con el Plan Jefas y Jefes de Hogar y con el Programa de Familias por la Inclusión Social y el de Empleo Comunitario. Generará el apoyo al ingreso de las familias en situación de pobreza promoviendo la inclusión social a través del subsidio y la participación en proyectos productivos locales. En tal sentido, debe destacarse que tendrán un rol protagónico los consejos consultivos.

Por tratarse de microemprendimientos, los créditos serán a baja tasa (del orden de 9% anual) y por montos inferiores a 5.000 pesos. Serán seleccionados negocios, como la fabricación de dulces.

Un dato para tener en cuenta a la hora de evaluar la eficacia de estos planes es que, a pesar de la implementación del Plan de Jefas y Jefes, tanto la pobreza como la indigencia continuaron en franco aumento durante 2002 y no se ha producido ninguna distribución del ingreso.

•Paliativo

El plan sólo representa un paliativo asistencial destinado a controlar y apaciguar potenciales situaciones de violencia social, y constituye una herramienta de clientelismo político. Ello permite entender, que la magnitud de este programa sólo se relaciona con la dimensión de los conflictos que pretende prevenir, y no con una verdadera vocación de instrumentar un sistema de redistribución de ingresos que garantice el derecho a un nivel de vida digno para toda la población. En mayo de 2002, antes de la reglamentación definitiva del plan, 53% de la población se encontraba por debajo de la línea de pobreza y 24,8% era considerado indigente. Seis meses más tarde, en octubre de 2002, estas cifras habían crecido a 57,5% y 27,5%, respectivamente.

En realidad, lejos de la pretensión de consagrar un derecho, el plan se limita a distribuir beneficios asistenciales precarios, que no alcanzan a cubrir las necesidades mínimas de la población en situación de indigencia. El monto asignado de $ 150 resulta evidentemente insuficiente para satisfacer las necesidades alimentarias básicas de una familia y mucho menos permite el acceso a las prestaciones esenciales que garantizan un nivel mínimo de vida. No logra siquiera superar el umbral de la indigencia y, así, por lo menos, satisfacer el derecho a la alimentación. Actualmente, una familia de cuatro miembros (dos adultos y dos niños) necesita $ 346,07 para cubrir sus necesidades alimentarias y $ 764,84 para atender las necesidades básicas.

«El Plan Manos a la Obra plantea caminos diversos teniendo en cuenta principalmente las particularidades locales y una orientación hacia la inclusión social, por medio de proyectos comunitarios y laborales.»
Estas iniciativas apuntan a mejorar los ingresos por hogar y disminuir los niveles de pobreza y exclusión. Al mismo tiempo, busca «hacer frente a los fuertes desequilibrios del mercado de trabajo y aprovechar los recursos y la capacidad institucional existente en el país para poner en marcha una política social integral».

Según datos del Ministerio de Trabajo, a comienzos del segundo semestre había 1.978.149 beneficiarios de los planes Jefas y Jefes, lo cual comprometía un monto mensual de 296,7 millones de pesos (en lo que va del año, aumentó en casi 74.000 beneficiarios).

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