3 de agosto 2007 - 00:00

Alarma la inflación que ya reconoce el gobierno: 20%

Alarma la inflación que ya reconoce el gobierno: 20%
A pesar de los devaluados y ficticios índices que ofrece el INDEC, que respaldan insólitamente desde Miguel Peirano hasta Cristina de Kirchner -cuando el silencio sería un buen consejero-, el propio gobierno confiesa otra inflación: es la que surge del último informe de la AFIP sobre recaudación del IVA, dato que por otra parte anunciaron como si fuera la conquista de América. Ese porcentaje a festejar, 42% de crecimiento con respecto al año pasado, indicaría una formidable tarea de Alberto Abad a la hora de inspeccionar y cobrar (en realidad, él mismo se ha colocado los laureles de la victoria), aunque cualquier técnico aficionado sólo se atrevería a concederle una parte del mérito: el resto es inflación. Por supuesto, en ese ejercicio recaudatorio habría que distinguir entre el IVA de Aduana (fuertes importaciones) y el IVA doméstico, el de consumo diario. Cualquier análisis general determina un aumento del costo de vida de 20%, por lo menos.

En el mercado, al menos, un economista de nota y un banco internacional hace tiempo que estudian la conducta del IPC ( Indice de Precios al Consumidor) en contraste con la recaudación del IVA. Y, no curiosamente, se demuestra que hasta antes de la instalación de los controles ambas curvas identificaban un mismo recorrido. A partir de la intervención de Guillermo Moreno con los controles y acuerdos de precios, a lo que se agregó luego el manifiesto estropicio sobre los números provenientes del INDEC -tema que no sólo está en sede judicial, sino que es complicado para la confiabilidad de la economía argentina-, la divergencia entre esas líneas se hizo cada vez más notable, con vidas cada vez más separadas. Inclusive, también se advierte otra inquietante información: la velocidad con la que se vienen separando, una de otra, en los últimos meses.

Confesión de partes, relevo de pruebas, por más que desde hoy aparezcan voceros oficiosos para desmentir esta información, lamentable y peligrosa: 1) porque se la trata de ocultar o ignorar; 2) porque ocurre en un período de campaña electoral en el que el gobierno, obviamente, se resiste a cambiar sus políticas (dice reservarlo para su candidata); 3) por la parálisis de estancamiento que podría incentivar esa espiral de precios y por la realidad de que una tasa de 20% anual resulta no sólo de compleja corrección, sino de amenaza traumática. Así podría hablar María Estela Martínez, o Alfonsín, víctimas no sólo de cierto desorden financiero, sino del veneno de que se puede vivir mejor con un poco de inflación.

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