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24 de enero 2002 - 00:00

Alerta en el Gabinete: a Remes le faltan $ 1.100 millones en enero

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• El Presidente arrancó reclamándole a Jorge Capitanich los números del nuevo presupuesto. Este funcionario, debutante en las grandes ligas y con menos experiencia que la mayoría de los presentes, encallecidos en peleas internas, amagó con una explicación de que su recorte alcanzaría a 30% del gasto que había solicitado Economía. Le pidieron detalles, y la voz de Remes lo cortó: «Bajan $ 100 millones pero eso no alcanza, o hay financiación para tanto gasto». Capitanich amagó con que lo importante era el concepto y Duhalde le dio el primer reto: «Por favor, ministro, tiene que venir con datos más precisos al gabinete».

• Lo que pareció enojar al Presidente fue el énfasis de Remes en quejarse de estar en un gobierno incapaz de bajar en
• Duhalde se achicó en la silla y se lamentó que podría correr el mismo destino de su antecesor Fernando de la Rúa. «Me están poniendo ante los mismos condicionamientos que con De la Rúa», musitó. Horacio Jaunarena -veterano de batallas viejas-recorrió la larga mesa con la mirada, sin encontrar gestos de respuesta en nadie. Como si intentase huir de ese destino, Duhalde golpeó la mesa y cargó otra vez contra Capitanich: «Ministro, ¿cómo puede ser que me entere por los diarios de que los ministros van a ganar más de $ 3 mil?». El jefe de Gabinete respondió que el decreto lo había ordenado el Presidente. «Pero Ud. me lo trajo a la firma y no refleja lo que habíamos hablado. Acá nadie gana más que yo -brincó Duhalde-y yo gano $ 3 mil. Así que me preparan un decreto nuevo.»

• Remes recordó que él había propuesto levantar ese techo impuesto por Adolfo Rodríguez Saá como una forma de retener en sus puestos a los técnicos de la línea del Ministerio de Economía, que habían amenazado con renunciar. Ruckauf se le puso de nuevo al lado con la pala de punta y reclamó por los embajadores que no llegan al día 15 con ese techo cuando están fuera del país. Duhalde admitió mirando a Capitanich: «Me traen un nuevo decreto que distinga a los funcionarios políticos que no pueden ganar más que yo de los de carrera y diplomáticos que quedan afuera de ese techo, pero sin tocar la orden de bajar el gasto, ¿eh?».

• La palabra «gasto» pare-ció despertarlo a José Ignacio de Mendiguren. El productivo ministro describió más necesidades del sector que representa dentro del gobierno: «Habría que ir pensando, Presidente, en alguna forma de estimular, o proteger en lo posible, al sector automotor. ¿Sabía usted que de las siete fábricas de autos que hay en el país, por lo menos cuatro son modelo en el orden internacional?». Aprovechó el silencio del perplejo Remes para pedir: «Hay que darles algún subsidio o ayuda para que puedan exportar al mundo esos autos».

Humberto Roggero simuló perder la paciencia: «Por favor, el país estalla y estamos hablando de subsidios. ¿Y las soluciones?».

• Pareció darle pie al jefe de los espías, Carlos Soria, que aprovechó para completar el tono sombrío de la reunión. Con ese aspecto «dark» que matiza con las humaredas que lanza su cigarrillo, el titular de la SIDE enumeró: «Hoy en el país hay 274 conflictos abiertos con 160 focos de violencia». Duhalde resbaló: «Eso pasa porque a veces se piensa más en lo que pide el Fondo Monetario y no lo que la gente necesita».

Soria, como si no lo hubieran escuchado, completó: «Hay un panorama complicado en todo el país». Juan José Alvarez, secretario de Seguridad, buscó cámara: «El piso de la protesta es muy alto, estalla con cualquier motivo, y motivos a la gente le sobran».


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