La actividad metalúrgica volvió a retroceder en julio y ya opera en niveles históricamente bajos. Según el informe mensual de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el uso de la capacidad instalada es menor al 40% y acumuló una contracción de 5,5% en los primeros siete meses de 2026.
El dato más significativo aparece en el uso de la capacidad instalada. Durante julio, el sector utilizó apenas el 39,2% de su capacidad, lo que implicó una caída de 6 puntos porcentuales respecto del mismo mes del año pasado. Se trata de uno de los niveles más bajos de la serie histórica y, de acuerdo con ADIMRA, configura un escenario similar al registrado en la salida de la pandemia de 2020.
Frente a junio, la actividad mostró una mejora marginal de apenas 0,1%, lo que confirma el estancamiento de la producción metalúrgica y la ausencia, por ahora, de un cambio de tendencia sostenido.
El deterioro atraviesa a buena parte del entramado industrial, según el reciente informe. Bienes de Capital registró una caída interanual de 9,5%, mientras que Maquinaria Agrícola retrocedió 7,7%. También se contrajeron Equipos y Aparatos Eléctricos (-4,3%), Equipamiento Médico (-3,9%), Carrocerías y Remolques (-3,4%), Otros Productos de Metal (-1,7%) y Fundición (-1,5%).
El único segmento que mostró una mejora respecto del indicador previo fue Autopartes, con una suba de 1,9%. Sin embargo, el dato todavía no alcanza para hablar de recuperación: el rubro acumula una caída de 3,1% durante los últimos seis meses.
La debilidad también se observa cuando se analiza la demanda de las distintas cadenas de valor. Todas registraron resultados negativos por segundo mes consecutivo. Consumo Final cayó 9,6%, Construcción 8,2%, Agrícola 7,9%, Minería 6,4%, Petróleo y Gas 4,4%, Energía Eléctrica 3,2%, Alimentos y Bebidas 2,6% y Automotriz 1,1%.
La industria regional también retrocede
El escenario negativo se extendió a las principales provincias metalúrgicas: Córdoba volvió a mostrar la mayor caída, con un retroceso de 7,9%, seguida por Buenos Aires, con una de 5,8%. Mendoza registró una baja de 4,6%, Entre Ríos de 4,2% y Santa Fe de 3,8%.
En Córdoba, la contracción estuvo explicada principalmente por el desempeño de maquinaria agrícola y autopartes, mientras que en Buenos Aires las principales bajas se concentraron en bienes de capital y equipamiento médico. En Mendoza y Entre Ríos incidió especialmente el retroceso de los bienes de capital.
Las perspectivas empresarias tampoco muestran un cambio de escenario en el corto plazo y siete de cada diez empresas consultadas por ADIMRA no esperan cambios en su nivel de producción durante los próximos tres meses. El resultado refleja un escenario de cautela frente a la debilidad de la demanda interna.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, sostuvo que la producción metalúrgica continúa estancada y con niveles de productividad históricamente bajos. Según planteó, la persistente retracción del mercado y la baja demanda afectan al conjunto de los sectores productivos y dificultan la operatividad de numerosas empresas.
En ese contexto, el titular de la entidad remarcó la necesidad de desarrollar herramientas que permitan promover la inversión y sostener el empleo dentro del entramado industrial. El mercado laboral del sector, de hecho, también mostró señales negativas, debido a que el empleo registrado por las empresas metalúrgicas cayó 2,2% interanual y 0,2% frente al mes anterior.
Así, el sector llega a la segunda mitad del año con una combinación difícil de revertir en el corto plazo: producción en baja, capacidad instalada en niveles históricamente reducidos, empleo en retroceso y expectativas empresarias que todavía no anticipan una recuperación.