Alfonsín ve golpes
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PERIODISTA: ¿Usted lo banca a Machinea? Porque en algún momento se habló de cambiarlo..., usted, ¿lo apoya?
Raúl Alfonsín: Sí, en noviembre fue eso, fue espantoso, yo llegué a decir: bueno, muy bien, ahora los militares están cumpliendo su rol sanmartiniano y algunos señores del establishment piensan que deben dar un golpe de Estado para transformar a la Alianza en una alianza de derecha...
P.: ¿Cree que Machinea tiene que seguir en el gobierno?
R.A.: Absolutamente; además ha tenido éxitos ruidosos, ¿no? Imagínese, el primero fue que el Fondo admitió un aumento del déficit, que hay que saber trabajar para lograr eso, ¿no?
P.: ¿Usted piensa que esto que hizo el gobierno, en definitiva, cuando dijo que a usted le gustaría por dos años no pagar la deuda externa es lo que usted planteó, logrando una refinanciación por dos años de la deuda externa?
R.A.: Lo que yo hice no fue plantear nada. Yo dije: «Qué lindo sería...».
P.: Un sueño...
R.A.:
P.: ¿Cuáles son las cosas que le faltan a este gobierno o cuáles son las cosas que debe encarar?
R.A.: Mire, yo he cambiado mi ánimo. Le confieso que ese mal humor que tenía la gente no se transformaba en mí en mal humor sino en angustia, ¿no? Pero teníamos dos problemas, un problema económico agudo, con riesgo de default y otro problema de carácter político. Creo que estamos superando los dos.
P.: Duhalde coincide prácticamente en todo con usted.
R.A.: Sí, está empezando a decir el discurso parecido al que yo digo.
P.: ¿Usted piensa que Duhalde lo copia?
R.A.: No, no, por qué voy a suponer eso...
P.: Justamente, hace unos días Duhalde dijo eso de no pagar la deuda por dos años.
R.A.: No, lo que sí yo quiero reiterar es que no planteé el no pago de la deuda, ¿no? Yo dije: «Qué bueno sería...» Porque ¿qué es lo que quieren afuera del país? Que paguemos a los acreedores. Y a los acreedores no les vamos a pagar con equilibrio fiscal, sino con crecimiento y con lo que es el capital social, además de capital humano, porque necesitamos un pueblo alimentado, con salud y con, en fin, las posibilidades de tener una vida digna, con educación.



