Bajo el peso de la crisis y la recesión mundial, los ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE) acordaron ayer una reforma integral de la Política Agrícola Común (PAC), estableciendo fuertes recortes en subsidios e incentivos a cultivos y un aumento de las cuotas de producción lechera.
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La medida es bienvenida en América latina, y en Sudamérica en particular, cuyos productores mantienen un reclamo de larga data por la reducción de los subsidios agrícolas, para que se den condiciones de libre competitividad. La PAC constituye además uno de los aspectos más discutidos de la UE, ya que representa 40% del presupuesto general (suma unos 53 mil millones de euros por año), mientras que el sector agrícola equivale a 3% de su población total.
El acuerdo alcanzado ayer en Bruselas por los 27 países del bloque -tras 18 horas de discusiónmarca la principal reforma de la PAC desde 2003. Se determinó que los subsidios agrícolas directos de la UE serán reducidos gradualmente hasta que en 2012 sean 10% inferiores a su total actual, pero sin que esto conlleve un achicamiento de los fondos de la PAC, ya que el dinero ahorrado será utilizado para programas de desarrollo rural sostenible.
Desde la Federación Nacional de Sindicatos de Explotaciones Agrícolas, principal organización agraria de Francia, criticaron las medidas, apuntando que, pese a que se avanzó en «regulación para afrontar la crisis financiera, destruyen la única política regulada: la PAC». Se trata de «un gran salto hacia la precariedad y la inestabilidad de productores y consumidores», aseguraron.
Entre los cambios sobresale este direccionamiento del presupuesto hacia el cuidado del medioambiente. Actualmente, la UE retiene con ese objetivo 5% de las ayudas de más de 5.000 euros anuales. Ese porcentaje va a pasar a 10% en 2012. Para las grandes explotaciones que perciben más de 300.000 euros anuales, la retención llegará a 14%.
Caen los mecanismos de sostén de precios agrícolas con garantías mínimas. Para el caso de la carne porcina, será suprimido. En cambio, se mantiene para el trigo (101,3 euros por tonelada), a pesar de que la Comisión Europea quería eliminarlo. Los llamados «pagos únicos» a producciones acabarán en 2010 para cultivos arables, trigo duro, olivar y lúpulo, y en 2012 para vacuno, arroz, frutos secos, forrajes, semillas y fécula de papa.
Se estableció, además, el fin progresivo de las cuotas lácteas, introducidas en 1984 para luchar contra el exceso de producción. Estas serán aumentadas en 1% anual a partir de la campaña 2009/2010, antes de su desaparición en 2015. Italia, que quería una liberalización más rápido, podrá aumentarla 5% de una vez en 2009, aunque a cambio deberá pagar multas más fuertes que el resto de los países en caso de que supere esos topes. Se acordó mantener la posibilidad de dar ayudas a los ganaderos de zonas montañosas, que podrían sufrir por la baja del precio. El funcionamiento de estas modificaciones será revisado dos veces, a fines de 2010 y 2012.
Se puso fin a los barbechos, la obligación de no sembrar cada año 10% de las tierras arables, un sistema aparecido en 1988 para luchar contra el exceso de producción, pero juzgado inútil en el contexto actual de fuerte demanda mundial.
En tabaco, se mantiene la regulación actual, por la cual en 2010 50% de las ayudas se convierte en un «pago único» y la mitad restante se desvía al desarrollo rural. Dentro de esa última mitad, el acuerdo prevé una prima para las fincas que se sometan a planes de reestructuración.
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