23 de marzo 2001 - 00:00

Algunos ejemplos de su aplicación

Este diario brindó una serie de ejemplos sobre cómo funcionará el impuesto al cheque. Hoy damos algunos más para ilustrar a nuestros lectores sobre su mecánica.

*Ejemplo 1: Juan compra una cocina por $ 300 al Comercio X, y la paga con cheque. Cuando Comercio X lo deposite en su cuenta corriente, pagará $ 1,80 (en caso de corresponderle la alícuota máxima), importe que le será debitado por su banco. Pero, además, la entidad contra la que fue librado el cheque (es decir, con la que opera Juan) le debitará un importe similar a Juan. O sea, paga tanto el que emite el cheque (débito) como el que lo cobra (crédito). En caso de que Juan pague ganancias o IVA (desde ya, Comercio X tributa ambos) podrá imputar ese importe como pago a cuenta de esos gravámenes.

*Ejemplo 2: si Comercio A cobra el cheque en ventanilla o lo deposita en su caja de ahorro, no pagará el impuesto porque no genera un crédito en cuenta corriente.

* Ejemplo 3: si Juan paga la cocina con tarjeta de crédito, no pagará nada. Tampoco Comercio X, si el cupón de Juan no va a parar a su cuenta corriente.

* Ejemplo 5: si Juan, además de comprar una cocina, adquiere una videocasetera, un televisor y una lámpara, y su compra supera los $ 1.000, estará obligado a pagar con cheque. Podría intentar fraccionar la compra en tres o cuatro ítem y eludir el impuesto. Si, en cambio, adquiere una casa o un automóvil, difícilmente pueda dejar de pagar con cheque. En caso de no ser un cliente «bancarizado», las entidades podrán ofrecerle alternativas: un cheque propio del banco, la apertura de una cuenta corriente especial (para gente que habitualmente no utiliza este medio de pago) a costo reducido, y otras que el mercado irá creando a la medida de las necesidades.

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