Los mercados brasileños dieron ayer un respiro al gobierno de Fernando Henrique Cardoso, con una recuperación del real y de las acciones. El vencimiento de títulos indexados por el dólar y menores temores a un triunfo del izquierdista Lula Da Silva quitaron estímulos a la demanda de divisas. En tanto, economistas y empresarios señalaron que el dólar declinará más, conforme se reduzca la incertidumbre política. Mientras, la campaña presidencial sigue girando en torno a la crisis argentina. Ayer, el turno de las críticas le tocó al oficialista José Serra, quien calificó a la Argentina de obstáculo al desarrollo del Mercosur.
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Fue un gran negocio. El dólar subió 11% entre lunes y martes, e implicó que el gobierno deba pagar por esos dos días casi 160 millones de reales más de intereses. Ayer, los inversores se calmaron, y el dólar cerró a 3,66 reales. En lo que va del mes, el dólar subió 22,5% y, en el año, acumula un avance de 60%.
De todas maneras, el mercado sigue tenso por la incertidumbre que provoca el candidato favorito para ganar las elecciones, Luiz Inácio Lula Da Silva.
Esta desconfianza hace que el Banco Central no pueda renovar los swaps que van venciendo porque el mercado le pide tasas de más de 30% anual en dólares, ya que creen que es un riesgo grande refinanciar hacia adelante y que el gobierno de Lula sea quien deba pagar esa deuda. A Lula el mercado lo asocia al default. Por eso, cada vez que venzan swaps, el mercado soportará todo tipo de presiones.
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