Anoche, la tormenta provocó un corte de luz en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde opera Edenor. Sin embargo, el peligro de los cortes del verano en Capital Federal y el conurbano quedó prácticamente superado este fin de semana. Durante diciembre -el mes más crítico para el sistema- no hubo problemas significativos porque la temperatura media fue inferior a 25°. Ahora, por las fiestas, son pocos los días laborables hasta enero, de modo que bajará el consumo aunque siga el calor. Después de fin de año, la demanda disminuirá por las vacaciones.
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El dato produce alivio en las compañías eléctricas y en el gobierno, tras el fuerte cruce que mantuvieron ambas partes hacia fines de octubre por eventuales cortes de luz en el verano. No obstante, los voceros de las privatizadas energéticas coincidieron ayer en que «es riesgoso» sacar conclusiones porque en el sistema eléctrico siempre existe la posibilidad de un imprevisto.
De hecho, ayer, entre las 19 y las 20.30, Edenor tuvo un corte que afectó a unos 300.000 clientes en la zona norte del conurbano. La falla se debió, según la compañía, a que la tormenta eléctrica y la caída de ramas de los árboles sobre los cables activaron las protecciones de dos líneas de alta tensión que salen de la planta de General Rodríguez. Horas antes, en Bahía Blanca, un temporal similar había dejado sin luz a parte de la ciudad por caída de los cables eléctricos, como consecuencia del viento.
Esto se debe a que las redes eléctricas que llegan hasta los domicilios tienen más chances de colapsar cuando hay altas temperaturas medias por varios días seguidos, lo que impulsa la demanda y afecta simultáneamente a los cables.
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