21 de abril 2005 - 00:00

Amalita, retirada, se dedicará a filantropía

Amalia Lacroze de Fortabat
Amalia Lacroze de Fortabat
Amalia Lacroze de Fortabat dedicará buena parte de los u$s 825 millones que cobrará por Loma Negra a la filantropía. Así lo hizo saber en un comunicado distribuido ayer con su firma, en el que -luego de admitir que «llegó el momento en que me retire de la actividad empresaria»- revela cuáles son sus planes, que incluyen en primer lugar la ayuda alimentaria a la niñez. La empresaria habría confesado a sus más íntimos su intención de ser recordada por la historia como una benefactora más que como la constructora del imperio cementero.

En un tono más prosaico, los abogados Héctor Mairal (por Camargo Correa) y Eugenio Aramburu (por Loma Negra) ya viajaron a Nueva York, donde le darán forma al acuerdo final entre ambos grupos, con la colaboración de los bancos de inversión Goldman Sachs y JP Morgan, representantes en ese orden de comprador y vendedora. Uno de los « detalles» por definir en esas tratativas es la forma y el plazo de pago de los u$s 825 millones que se comprometieron a abonar los brasileños.

• Situación crítica

El resto del precio, u$s 200 millones, corresponde a la deuda impaga de Loma Negra; la cementera local acumulaba créditos por u$s 470 millones al final de la convertibilidad, lo que la puso en una situación más que crítica. Posteriormente, pagó una parte, renegoció otra, logró una quita importante y hoy esa deuda se redujo a los mencionados u$s 200 millones, que los brasileños asumirán como propios.

¿Qué pasará con la herencia de Amalita? Su única hija, Inés Lafuente, es heredera forzosa de toda su fortuna, salvo 20% facultativo que Amalita podría aplicar al destino que quiera. A su vez, la viuda de quien fue senador por Catamarca Julio Amoedo tiene dos hijos de su primer matrimonio con Julián Bengolea: Alejandro y Bárbara.

• Tutores pedagógicos

El primero fue presidente y CEO de la empresa a muy joven edad, a pesar de no haber cursado estudios universitarios. Amalita le había puesto al economista José María Dagnino Pastore -a la sazón miembro del directorio- y a otros profesionales de nota como tutores pedagógicos. Sin embargo, los resultados de su gestión no fueron del agrado de su abuela, y hace varios años lo reemplazó por Víctor Savanti, ex CEO de IBM. Savanti, con seguridad, dejará el timón de Loma Negra cuando los brasileños concreten la compra, pero también es casi un hecho que acompañará a Amalita en su proyecto filantrópico.

En lo que hace al resto del «management», conformado por Miguel Terradas (operaciones), Osvaldo Schutz ( comercial), Carlos Aldao ( institucionales; recursos humanos) y Eduardo Blake ( auditoría), seguramente permanecerá, al menos mientras dure la etapa de transición. Lo llamativo del caso es que hace seis meses Carlos de la Vega abandonó la dirección financiera, y desde entonces ese cargo está vacante. Cabe recordar que Loma Negra y Camargo Correa vienen negociando desde hace casi un año, por lo que la decisión de no ocupar ese cargo clave habría sido tomada ex profeso de cara a la futura venta.

• Incógnita

Otra de las incógnitas es qué sucederá con el museo y la colección de cuadros de Amalita. La pinacoteca y el edificio que está en construcción y que estaba destinado a albergarla son activos de Loma Negra, no de Amalita ni de la Fundación Fortabat; por lo tanto, deberían ser traspasados a Camargo Correa. Sin embargo, no fueron incluidos en el precio a pagar porque los brasileños no tienen ningún interés en quedarse ni con las pinturas ni con el museo. Por eso, los abogados deberán encontrar una fórmula que permita «devolverle» ambos activos a la Fundación sin ofender a los acreedores. El museo sería una de las obras filantrópicas a las que Amalita dedicaría parte de los fondos de la venta.

En su misiva -casi una despedida- Amalita
admite que la decisión de vender «en lo personal fue difícil». Agrega que «desde el fallecimiento de Alfredo, un hombre de visión y talento incomparables, asumí la presidencia de Loma Negra y la hice crecer acompañando las necesidades del país».

Luego de recordar los logros de la empresa a su cargo, pasa a sus planes de aquí en más: «He decidido conveniente mi retiro de la actividad como empresaria cementera. También siento que es el momento de volcar mis energías a profundizar aún más mis actividades en el campo social. En este sentido, voy a encarar proyectos e inversiones de un alto contenido comunitario para contribuir al desarrollo de nuestra sociedad, sobre todo en el ámbito de la alimentación, salud y educación especialmente de los niños».

En lo que hace a Camargo Correa, versiones que hicieron rodar desde Brasil indican -es casi obvio- que no cerrarán plantas, que no despedirán a nadie y que tienen un plan de crecimiento para Loma Negra. De todos modos, es llamativo tanto el precio pagado como el sector elegido por este grupo para desembarcar en la Argentina, dado que el cemento es un producto casi imposible de exportar -básicamente por el costo del flete y el efecto humedad- y en la Argentina se paga en pesos. Asimismo, y tal como publicó ayer este diario, el cemento representa para ese holding poco más de 10% del total de sus ingresos, distando de ser su negocio principal (lo son la construcción y las concesiones viales).

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