27 de noviembre 2001 - 00:00

Amenazan ya con juicios a la Argentina

Un grupo de acreedores del exterior que se opone al canje de deuda, concentrado en la Emerging Markets Creditors Association (EMCA), amenazó ayer con hacer que la Argentina «pague un alto precio» por la reestructuración de la deuda, denunció un tratamiento diferencial para los inversores locales y aseguró que buscará la forma de detener el tramo local de la operación.

«Vamos a tomar acciones legales, hay una cantidad de cosas que podríamos hacer. Si la Argentina procede en la forma en que ha dicho, haremos que este ejercicio le resulte lo más caro que sea posible», advirtió Hans Humes, vocero de la EMCA.

Humes señaló que bajo la órbita de la EMCA, conocidos en el mercado como «fondos buitres», «se formó un comité con los tenedores de la deuda argentina que se oponen a la reestructuración» de los bonos, y si bien señaló que todavía no se ha definido una cifra exacta de títulos en poder de estos inversores, «algunos de los mayores acreedores de la Argentina están en este comité».

«Fondos buitres» se les llama en el mercado a las sociedades que especulan con situaciones de países emergentes y tratan de obtener altos rendimientos entorpeciendo procesos de negociación o renegociación de deuda.

«Entendemos que la Argentina necesita reestructurar su deuda, entonces el default no es lo peor. Si se hiciera una reestructuración equitativa, podría volver al mercado en un par de años, pero si decide actuar de manera confrontacional, lo mejor que podemos hacer es no dejarlos volver al mercado financiero internacional por diez años y de esta manera podemos hacérselo extremadamente caro», señaló amenazante la EMCA.

Humes afirmó que se van a «asegurar de que se declare un default explícito, porque eso es lo que esto es. Es una violación del 'pari pasu' (convención que trata a todos los acreedores por igual) y de los compromisos negativos, cláusula que impide al titular de un crédito prometer un mayor colateral a otro acreedor».

A los «fondos buitres» les molesta que
«haya garantías contra la recaudación tributaria sólo para los acreedores locales que participen en el canje, porque eso establece dos categorías de acreedores bajo un mismo acuerdo», señaló Humes.

El vocero agregó que «esto es un pésimo precedente para los inversores en Nueva York y podría afectar para siempre el mercado de bonos en los Estados Unidos, y lo que más nos molesta es que todo esto se está haciendo sin ninguna participación de los tenedores de bonos externos. Lo que realmente queremos es sentarnos a la mesa a negociar».

«Primero tenemos que encontrar una forma para detener (el tramo local de) la reestructuración. Luego nos sentaríamos a buscar una solución que funcione a favor del mercado en vez de contra él», reveló Humes a la hora de enumerar las demandas de este grupo, que cargó duramente contra los organismos multilaterales de crédito.

• Exigencia

Concretamente, los acreedores exigen que «cualquier reducción en el capital, intereses o maduración de los bonos originales se aplique también a la deuda de la Argentina con los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), porque ellos son uno de los principales culpables de la actual situación de la Argentina y es justo que comparan el peso de la reestructuración».

«Los organismos multilaterales de crédito son los culpables de crear una enorme carga de deuda en muchos de estos países, incluyendo la Argentina. La carga crediticia es mucho peor ahora por culpa del FMI», concluyó la EMCA.

La EMCA se creó para promover los intereses de los tenedores de bonos y facilitar una mejor comunicación entre ellos y con otros acreedores. Se fundó en octubre de 2000 y la carta fundacional en la que se presentaron al mercado está firmada por representantes de Morgan Stanley, Metropolitan Life, MassMutual Financial Group, MSF Investment Management, Pacific Investment Management Company, HBK Investment y Western Asset Management, entre otros.

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