Dallas (enviado especial) -«El 11 de setiembre sigue andando con nosotros.» Rodeado de periodistas latinoamericanos y orgulloso de poder presentar el primer balance con ganancias desde 2000, Gerard Apey -CEO mundial de American Airlines- admite que los efectos del mayor atentado terrorista de la historia de la humanidad continúa como una pesada carga sobre una industria a la que casi destruyó. Sin embargo, este joven ejecutivo -que luego de ser maletero para la desaparecida Swissair ingresó a American como analista financiero en 1982- asegura que «2005 fue un año mucho mejor que 2004, y tenemos buenas expectativas para 2006». El año cerró con ventas por u$s 3.200 millones; en el período sus cerca de 1.000 aeronaves transportaron a 115 millones de pasajeros operando 4.000 vuelos por día ( incluyendo los de su controlada regional American Eagle). Apey dijo que la mejora en los resultados del año pasado se deben a varios factores: «Uno de ellos fue el crecimiento de la demanda de pasajes desde América latina, en especial las clases más rentables (business y primera) desde Brasil, la Argentina y Chile». Otro elemento positivo al momento de cerrar balance fue «el crecimiento del transporte de cargas que llega a los Estados Unidos desde la Argentina (carnes), Brasil (autopartes) y Colombia y Ecuador (flores)».
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Las ganancias llegaron en un año en que el precio del petróleo tocó récords, «y llegó a representar 35% de los costos de la empresa», dice Apey. De todos modos, los ingresos de American crecieron 9% en el período, en relación a 2004.
En un plano más general, también influyeron de manera positiva «el arreglo amistoso con los sindicatos, que comprendieron el riesgo concreto que atravesaba la compañía, y que con sus acuerdos nos permitieron salir del concurso preventivo, y también la optimizacióndel tiempo en los chequeos 'D' a nuestras aeronaves, que se logró eliminando superposiciones de tareas».
Asimismo, Apey descartó de plano que American fuera a lanzar una línea de bajo costo, para competir con las que han surgido en ese segmento del mercado. «Estudiamos el tema, pero finalmente decidimos que era más conveniente hacer más rentable a American.»
Adelantó que «en los próximos días comenzaremos a operar la ruta Chicago-Shanghai, con dos Boeing 777 que incorporamos justamente para eso». El dato no es menor: en esa ciudad del Medio Oeste está el «hub» (centro operativo) de United, su principal rival en el mercado interno y en varios extranjeros. United había comenzado a volar a China también desde Chicago.
No es el único destino asiático en esta nueva etapa de American: desde mediados de año vuelan «a Nueva Delhi, con altísimos niveles de ocupación».
Otro plan que encara la empresa es «reconfigurar totalmente los asientos de clase ejecutiva de nuestros Boeing 767 y 777, de modo de que sean totalmente reclinables. El trabajo estaría completado antes de que termine 2007», asegura.
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