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Julio de Vido, a cargo del área, salió así al cruce de una versión periodística según la cual para el fondo fiduciario que se constituirá para pagar las obras en los gasoductos, se destinará un aumento de 80% en la tarifa de transporte, que implicaría una suba de 25% en la tarifa final.
Teóricamente, como la ampliación de los gasoductos implica una mejora en la capacidad de transporte, los más beneficiados son los usuarios que tienen acceso al servicio firme de transporte, ya sea industrias que pagan una tarifa mayor por no tener interrupciones y el GNC y hogares que no sufren cortes por razones regulatorias.
Lo cierto es que para el gobierno la situación no es fácil. El año próximo habrá dos nuevos ajustes del gas en boca de pozo y el precio quedará prácticamente desregulado para la industria y el GNC en agosto.
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