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«Las deudas son chicas. Se tomaron créditos por u$s 100.000, u$s 200.000 básicamente para comprar mercadería, mejorar las instalaciones y estructuras», explican en CAME y señalan que «sólo una cuarta parte de los comercios aumentó las ventas por el turismo. En algunas zonas, como Santa Fe, Rosario, Gran Buenos Aires, hay días que no se hace caja». Informate más
«Para peor el crédito no existe a plazos superiores a 90 días. Los fideicomisos, sociedades de garantías recíprocas o factura proforma no sirven», indicó Cornide.
En el transcurso del año, cerraron 100.000 negocios y se perdieron al menos 400.000 empleos. De acuerdo con CAME, el año próximo además «cerrarían otros 60.000». Esto se explica porque el Indice de Precios Mayoristas acumuló un crecimiento de 80,9 por ciento y el de Consumidor sólo de 32,1 por ciento.
«El sector del comercio minorista absorbió la diferencia entre el precio al que repone su mercadería y el precio al cual la vende, lo que se traduce en pérdidas de stocks y niveles de resultado negativo», aseguró CAME.
«Todas las cámaras del país, mandamos a cada senador y cada diputado una nota para que se prorrogue la suspensión de las ejecuciones hasta que se establezcan formas de pago alter-nativas que permitan una solución», dijo Cornide.
En ese mismo petitorio se rechazó el veto presidencial que permitía el pago de las deudas bancarias con bonos.
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