Antiestatistas rodearon el Congreso: incidentes y detenidos, pero no tuercen la votación
El Congreso estuvo ayer sitiado. Sectores ligados a Mauricio Macri, junto con radicales y diputados de la Coalición Cívica, protestaron con marcha callejera contra la estatización de las AFJP, sin conmover el voto del proyecto. Alfredo de Angeli, apoyado por piqueteros de la Corriente Clasista y Combativa, enfrentó a la Policía y llamó a cortar rutas en todo el país, sin alcanzar los resultados logrados en la anterior protesta del campo. Los primeros en sumarse fueron los intendentes bonaerenses radicales, leales a Julio Cobos.
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Macristas, radicales y diputados de la Coalición Cívica se sumaron a la marcha opositora de ayer para rechazar la estatización de las AFJP.
En un tramo de la concentración, de pronto se empezaron a escuchar silbatazos y una murga de fondo, que acompañaba el ingreso, por la avenida Rivadavia de las columnas de empleados de las AFJP, liderada por chicas con anteojos de sol que posaron sonriendo para las cámaras. Detrás, banderas y bombos, que -según afirmaron las muchachas- «no sabemos de dónde salieron».
Al ritmo de la murga, se puede decir que con la llegada de los empleados comenzó real-mente la animación del acto. La gente del campo ya estaba protestando desde temprano contra la votación del Presupuesto y la delegación de super-poderes.
«Acordate de lo que te digo: en diciembre estalla el país. Esperá a que los chacareros terminen de sembrar y vas a ver la cantidad de gente que reunimos. Se van a cerrar todas las rutas», afirmó Nicolás Loustau, de la Federación Agraria , antes de sumarse a la marcha murguera.
El diputado Juan Acuña Kunz, de la UCR, se entusiasmó diciendo que «esta marcha grafica el reclamo de toda la sociedad. Lo que está haciendo el gobierno es un saqueo, se apropia de los bienes de la gente que supuestamente defiende», dijo acompañado de Lidia Pinky Satragno.
De a poco fueron llegando al escenario político Ramón Puerta, Daniel «Chicho» Basile, Esteban Bullrich, Fede-rico Pinedo, Nora Guinzburg, Patricia Bullrich, entre otros, y representantes del campo. La gente abrazaba a Miguens, Biolcati y Llambías, como si fueran estrellas de rock.
Otras figuras de la política llegaron con más tiempo y se aventuraron afuera de la valla para hablar con distintos asistentes y hasta intercambiar tarjetas personales.
«Lo importante de esta marcha es el efecto de dignidad, demostrar que hay personas a las que no se les puede pasar por encima. Primero hay que mostrarle a la gente que le están robando y después seguro vamos a pelearlo más en el Senado», comentó Pinedo, con, curiosamente, un grupo femenino que lo animaba detrás. Cerca, Patricia Bullrich escuchaba con paciencia a un hombre que no paraba de hablar y la senadora le comenta: «Está naciendo una nueva ciudadanía; hay algo que no va y la gente se da cuenta, por eso sale a la calle y defiende lo suyo. Este es un salto de calidad institucional, para defender los derechos del ciudadano, para que no se roben todo».
Es que los ánimos se fueron elevando a fuerza de murga, silbatos y alguna que otra melancólica cacerola. Los organizadores del acto arengaron desde el escenario gritando «Viva la Patria» y afirmando que había más de 30.000 personas reunidas, aún cuando cálculos posteriores dieron cuenta de alrededor de 10.000.
Cuando los políticos entraron de nuevo al vallado, la gente gritó por De Angeli, aplaudió, chifló. Blumberg llegó a las apuradas y se ubicó al borde del escenario, todos lo esperaban. Después de cantar el Himno Nacional, el clima quedó preparado para el chapuzón de Bergman a la política.
Llamó a tomar como ejemplo de «ejercicio democrático» las recientes elecciones en Estados Unidos, y a rechazar «la dictadura que es Venezuela». De fondo, el público cantaba: «Se va a acabar, se va acabar, la dictadura de los K».
Luego corrió la voz de que los canales de televisión dejaron de transmitir la marcha. Desde el costado del escenario algunas personas empezaron a gritar enojadas, Bergman intentó calmarlas, hasta que, tras 45 minutos, abandonó el escenario y el público reclamó a «Alfredo». De Angeli improvisó su discurso en el estrado.
«A los oficialistas les digo: no queremos que nos sa-queen, no pueden ser obsecuentes», señaló De Angeli, y después agregó que «se van a arrepentir porque no van a poder volver a su pueblo» y así cerró el acto.
Entre otros, también estuvieron los diputados del PRO Cynthia Hotton, Eugenio Burzaco y Christian Gribaudo y la bonaerense Margarita Stolbizer, de la CC de Carrió.
También apoyaron la mo-vida los diputados carriosistas Adrián Pérez, Juan Carlos Morán, Fernanda Reyes, Fernanda Gil Lozano, y Fernando Iglesias.



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