Con ese aire light con que analistas políticos suelen llenar sus columnas de diarios los fines de semana, uno de ellos ayer afirmó: "Néstor Kirchner está viviendo los seis meses más placenteros de su vida de presidente. Las novedades de la economía auguran una Navidad dispendiosa...". Posiblemente la Navidad sea algo "dispendiosa" y el veraneo también. Pero no estaría en sus cabales el Presidente si vive "meses placenteros" acercándose el año 2005 que está signado como uno de los peores para cualquier primer mandatario en la Argentina en cualquier período de su historia. Pensemos cómo debe estar -o debería estarla cabeza de un primer mandatario que tiene que pagar en 2005 unos 11.200 millones de dólares cuando, además, necesita "caja" para asegurarse la elección de octubre del año próximo tras darse cuenta de que su carisma frente a las masas no alcanza con convocarlas a actos si no son concentraciones acotadas en lugares fijos y con el anuncio de dinero para obras vecinales que, lógicamente, suman concurrencia para no arriesgar un desaire que les cueste privarse del apoyo, aunque-"obra realizada" todavía no se vio ninguna. Estas "popularidades" son como los fascículos de los diarios: el día de aparición aumentan el tiraje pero luego no dejan nada. En carreras de periodismo mientras no se enseñe Economía se seguirá formando carenciados para la profesión. Y todo ascenso a "columnista" debería ser precedido de un examen de esa ciencia económica. Que el gobierno diga y difunda que deberemos pagarle 3.700 millones de dólares al Fondo Monetario si no logramos refinanciar los pagos de 2005 es correcto. Pero además, un analista serio tiene que saber que aunque Kirchner decida pagarlos, si no hay "roll over" lo que está en juego son 7.500 millones de dólares. Esto porque "roll over" significa "pagar y que nos lo devuelvan" como nuevo préstamo. Si el Fondo no los devuelve -por eso deja avanzar todos los devaneos de la Casa Rosada sobre el tema de que no quiere "vigilancia" de ese organismo internacional-, tendrá que poner 3.700 millones de dólares que no están en el Presupuesto nacional que prevé precisamente-"roll over". O suprime gastos del Presupuesto nacional por el equivalente (unos u$s 11.200 millones que podrían romperle "la caja" con vísperas a los próximos comicios y todo el riesgo que eso implica) o achica las reservas para pagar con el riesgo de inflación y fuga de capitales por la desconfianza por tal uso (al ver dinero que se emite sin resguardo de dólares detrás). Pero además en 2005 vencen 4.500 millones de dólares para amortizar capital por los títulos con los cuales zafamos del "corralito" y del "corralón". Fue un alivio la normalización, pero llega el momento de pagarla. Aparte aparecerán 600 millones de dólares provenientes de la reestructuración de la deuda, más 2.400 millones de dólares de intereses de los nuevos bonos (BODEN, Préstamos Garantizados, etc.). Ahí tenemos 11.200 millones de dólares medidos no por las fórmulas periodísticas más elementales. ¿A qué hablar, entonces, de ruptura con el Fondo, pagarle con las reservas..? Y no estamos contemplando que haya que hacerles un "pago al contado" a bonistas para salir del default...
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La intención de los técnicos que aconsejaron este tipo de salida a la idea presidencial de terminar con los compromisos ante el Fondo es que esta opción es económica y fiscalmente más atractiva. Más lejos aún está la posibilidad de que alguien aporte el dinero (primero China y luego España en la imaginación oficial) y que la Argentina termine debiendo a ese tercer actor y no al Fondo confiando en que éste será más benévolo que el organismo.
En el laboratorio de la idea del plan de pagos figura el objetivo de máxima de no tener que recurrir a un aumento en las partidas del Central hacia el gobierno para cumplir con los compromisos del nuevo cronograma de vencimientos.
La cuenta sería la siguiente. Durante 2005 vencen con el FMI unos u$s 3.700 millones, a los que habrá que sumar u$s 7.500 millones (u$s 4.500 millones por capital de deuda ya emitida y otros u$s 3.000 millones de intereses) que deben liquidarse el próximo ejercicio y que ya están comprometidos en el Presupuesto. La suma total arroja unos 11.200 millones de dólares en pagos de deuda que deberían ser enfrentados con un superávit de aproximadamente 6.000 millones de dólares. Obviamente, la cuenta no cierra, y el resto del dinero debería ser atendido con más ahorro fiscal o con un incremento en las partidas provenientes desde el Central. No parece ser el gobierno de
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