El secretario del Tesoro norteamericano, Paul O'Neill, se retiró ayer de un Centro de Desarrollo Infantil del partido de Merlo, en el Gran Buenos Aires, aplaudido por los vecinos del lugar. Gesto al que correspondió sonriendo y aplaudiendo él también. Con oficio político, le manifestó al intendente municipal, el peronista Raúl «Vasco» Othacehé, y a quienes los rodeaban, que «éste es el lugar más lindo que me ha tocado visitar en toda esta gira», tradujo prolijamente la intérprete que lo acompañaba.
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Ubicado en el barrio Argentino, en Merlo norte, y tal como este diario lo anticipó el lunes, O'Neill llegó a esa especie de guardería infantil para chicos de 2 a 5 años, cuyo comedor fue construido con fondos del Programa Materno Infantil (PROMIN) del Banco Mundial hace ya diez años. Esos fondos sirvieron en principio para pagar un porcentaje de los sueldos de quienes prestan servicios allí y, actualmente, junto a otros 14 similares de Merlo, el comedor se sostiene con fondos del presupuesto municipal.
Pollo con arroz blanco y flan de vainilla de postre fue el menú que ayer se sirvió a los 103 chicos que almuerzan allí diariamente, y que en los 15 centros similares de Merlo suman 1.200. Los padres y los vecinos del lugar aguardaban expectantes la llegada del secretario del Tesoro norteamericano. El «Vasco» Othacehé, que había sido previamente advertido por la Embajada de EE.UU., recibió al visitante, que llegó acompañado por el embajador James Walsh y funcionarios del Banco Mundial. La seguridad fue provista por la Policía de la provincia de Buenos Aires, una escolta de móviles y motociclistas de la Policía Federal, y los inevitables «sordos» -por los equipos de comunicaciones que usan-, del servicio secreto de EE.UU. Llamó la atención la ausencia de personal de la Cancillería argentina y, más aún, del gobierno nacional y provincial.
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