Después de casi una semana entera en la que prácticamente no hubo un solo cambio, finalmente podemos decir que aumentó el interés de los inversores por el mercado. No fue mucho, pero lo suficiente como para que se efectuaran operaciones con algo más de 1.400 millones de papeles en el NYSE y 2.100 en el NASDAQ. Frente a esto, y si tenemos que ser sinceros, la variación que tuvieron ayer los principales índices accionarios poco importó, ya que al cerrar en 9.856,97 puntos el Promedio Industrial apenas si trepó 0,37%, con lo que acumula una suba de 0,57% en lo que va de la semana, en tanto que el NASDAQ ganó 0,87% con lo que ha subido 2,29% desde el viernes último (quedando en el máximo de los últimos 22 meses). Si bien teníamos algún temor -y lo cierto es que no alcanzó para crear una rueda eufórica ya que hasta mediodía el mercado electrónico se movía del lado negativo, en tanto el Dow y el S&P 500 recién repuntaron en la última hora de operaciones-, es claro que los números de Cisco (mucho menos Qualcomm, que apenas trepó 0,15%) contribuyeron un poco al buen humor general. Lo cierto es que en su mayor parte la de ayer fue, por el lado de los precios, una rueda negativa especialmente si tenemos en cuenta que tanto el incremento de la productividad como la caída en los pedidos de seguro de desempleo sugirieron, en línea con lo que declaraba Greenspan en el Congreso (donde prácticamente prometió no subir las tasas por más que la economía se recaliente) y su cohorte desde "la calle", que la economía se está acelerando. Pero nada de esto se relacionó directamente con el rush que tuvo el mercado hacia el final. Aquí hubo "olor a filtraciones".
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