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«No es sencillo que los legisladores aprueben rápidamente una reedición del plan BONEX. Es necesario ofrecer algo más, y la zanahoria será terminar con las restricciones bancarias», explicó ayer a la noche una alta fuente del Ministerio de Economía.
Dar por finalizado el «corralito» tendría varios efectos benéficos al mismo tiempo: en primer lugar, cumpliría con un pedido expreso del Fondo Monetario Internacional. También significaría una buena señal para el público, por lo menos desde el punto de vista del anuncio. Y bajaría los decibeles sobre las especulaciones de una inminente caída en masa de los bancos a causa del «goteo» que sufre diariamente el «corralito». Al eliminarse los depósitos reprogramados, no tendría sentido mantener el ajuste por costo de vida del CER y un reclamo reiterado de los legisladores.
Durante todo el día, hubo reuniones entre funcionarios de Economía, el Central y técnicos de los principales bancos para analizar las distintas alternativas posibles para dar por terminado el «corralito».
Por supuesto, no tiene nada que ver con la liberación que había propuesto el ex ministro de Economía Domingo Cavallo en un plazo de 90 días. En este caso, se trata de entregarles bonos en dólares a los ahorristas para que queden directamente fuera del banco.
Las discusiones pasan, fundamental-mente, por el costo fiscal que cada una de las decisiones podría acarrear. Este es el panorama que se analizaba ayer por la noche:
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