Ante el probable triunfo de Lula en Brasil, la Argentina comenzó a dar pasos concretos para integrarse al NAFTA. Por eso, aceleró las negociaciones con México para un Tratado de Libre Comercio (TLC). Es un paso previo para después sumarse a Canadá y Estados Unidos. En una primera etapa, los productos que históricamente intercambiaron los dos países tendrán una desgravación de aranceles inmediata. Una segunda etapa avanzará en la disminución de los aranceles en un plazo de 5 a 10 años. La estrategia fue ideada por Martín Redrado, secretario de Relaciones Económicas Internacionales. La Argentina desaprovechó la apertura de la economía de México, que convirtió a este país en uno de los importadores más dinámicos del mundo y cuyo principal cliente ha sido Brasil. Con el tratado, esto puede revertirse.
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En estos momentos, el país está negociando un tratado de libre comercio (TLC) directamente con México y es el segundo país del Mercosur que busca esta asociación. Antes, México negoció un TLC con Uruguay.
El primer paso para el TLC con México es definir los aranceles de los distintos productos de ambos países. Algunos productos se desgravarán inmediatamente; otros, a lo largo de 5 años; un tercer grupo bajará aranceles en 10 años y un último grupo de «productos sensibles» lo hará en 12.
La Argentina tiene ya, a través del Mercosur, un acuerdo de complementación económica que es más restrictivo que el TLC. Este tratado gira básicamente sobre el sector automotor. Brasil ha hecho, dentro del Mercosur, su propio acuerdo de complementación económica.
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