23 de enero 2008 - 00:00

Arma Moyano corte gremial<br> a la Presidente

Sonrisas, besos y abrazos. Eso es lo que mostraron ayer la televisión y las fotos del primer encuentro oficial entre Cristina de Kirchner y Hugo Moyano. El gobierno confía en que tratando así al titular de la CGT conseguirá que los camiones no bloqueen la gestión. Para el corto plazo, el sindicalista garantiza que los aumentos en las primeras negociaciones paritarias próximas por iniciarse no superen 25%, aunque -repitiendo la estrategia de 2007- se admitirá un porcentaje menor y el resto de la mejora se disfrazará bajo otros conceptos. También el camionero será el encargado de hablar, a su debido momento, de aumentos para jubilados y subas en los mínimos no imponibles de Ganancias. A cambio, se le garantiza apoyo para continuar en la CGT y se le prepara un nuevo y millonario salvataje para las obras sociales. Para que la "alianza" tenga más sustento, Moyano fue a Casa de Gobierno acompañado de varios de los principales gremialistas del país.

Sonrisas para la foto entre Cristina de Kirchner y Hugo Moyano, junto con Gerónimo Venegas y José Luis Lingieri, dos de los varios sindicalistas que acompañaron ayer al camionero a la Casa de Gobierno. Los gremialistas entregaron a la Presidente un documento.
Sonrisas para la foto entre Cristina de Kirchner y Hugo Moyano, junto con Gerónimo Venegas y José Luis Lingieri, dos de los varios sindicalistas que acompañaron ayer al camionero a la Casa de Gobierno. Los gremialistas entregaron a la Presidente un documento.
Cristina de Kirchner y Hugo Moyano sellaron ayer formalmente con su encuentro en la Casa de Gobierno el relanzamiento de la alianza entre el gobierno y la CGT oficial, pacto que desde el Poder Ejecutivo esperan que dure hasta 2011; pero que dependerá de la continuidad del camionero al frente de la central sindical. El visitante llegó puntualmente a las 18, con una comitiva gremial especialmente seleccionada, y que apuntaba a mostrar a la Presidente que es Moyano con quien tendrá que hablar hacia adelante para garantizar cierta paz gremial. De hecho, y aunque sea para sostener las formas y dar un mensaje positivo, una vez finalizado el encuentro, la jefa de Estado dispuso que se abra la sala de conferencia de la Casa Rosada para que el número dos de Moyano, José Luis Lingieri, dijera que los sindicalistas presentes se comprometían a cumplir con el pedido de la Presidente de reclamar aumentos salariales con «mesura y cordura».

No fue la única frase que le regalaron los gremialistas de Moyano a Cristina de Kirchner. También se comprometieron a darles presencia y contenido a las citaciones para discutir el pacto social, en su versión sectorial, que la Presidente llamará en algún momento, obviamente después que se discutan los aumentos salariales dentro de las paritarias que comenzarán a negociarse en marzo.

  • Guiños

  • Como contrapartida, Moyano y sus compañeros lograron varios guiños oficiales. Estos van desde la suba del mínimo no imponible de Ganancias que se anunciaría aproximadamente para junio, nuevos aumentos para jubilados y del salario mínimo, mejoras en las asignaciones familiares, el plan de salvataje para las obras sociales y, veladamente, la garantía que la posible legalización de la CTA será un proyecto para archivar.

    Según dijo Lingieri, delegado por Moyano para hablar después del encuentro, «no queremos que haya una puja de salarios y precios que nos lleve a una espiral inflacionaria», e indicó que en la reunión no se habló «de montos ni pisos» de aumentos salariales. Habló incluso de cierta «comunión de ideas» y de la defensa del «modelo económico».

    Además del camionero y del titular de Obras Sanitarias, pudieron sentarse prolijamente alrededor de la Presidente Gerónimo Venegas ( UATRE), Omar Viviani (taxistas), Julio Piumato (judiciales), José Rodríguez (SMATA), Abel Frutos (panaderos), Amadeo Genta (municipales porteños), Antonio Caló (UOM) y el diputado Héctor Recalde, entre otros. Como invitado especial, pero sin poder disimular su mala cara, estuvo presente, en un muy discreto tercer plano, el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, ya definitivamente renunciado a cualquier tipo de intención de convertirse en el posible sucesor del camionero al frente de la CGT.

    Por parte del gobierno, estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Fuera de agenda quedó el ministro de Planificación, Julio De Vido, precisamente uno de los interlocutores que tuvo Moyano para volver a acercarse a un gobierno kirchnerista después de su amenaza del 12 de diciembre de cruzarse «a la vereda de enfrente».

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