Artilugio estadístico asegura a Machinea crecimiento de 3%
José Luis Machinea maneja desde hace varios días un informe que le permite mostrarse optimista. Antes de abril se pondrán en marcha cuatro nuevas plantas industriales (una en Olavarría y tres en Bahía Blanca) que asegurarían un aumento en la capacidad instalada y, consecuentemente, en el ritmo de producción general. Con esto, y sólo por cuestiones estadísticas, la actividad manufacturera argentina crecerá 3%. Si además se aceleran las licitaciones por el plan de infraestructura y aumenta la demanda de cemento, hierro, acero y otros insumos de la construcción, el crecimiento estará más que garantizado. Habría que hacer las cosas realmente mal para que la actividad manufacturera argentina no avance este año. Tanto en el caso de las plantas como en el plan de infraestructura se trata de artilugios numéricos que se potencian por la comparación contra el muy malo 2000. Es ya casi seguro entonces que la Alianza vivirá 2001 como el primer año de gestión donde la industria crecerá.
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Es muy difícil que el sector siga cayendo, ya que actualmente se encuentra utilizando muy poco más de 60% de su capacidad instalada, piso que nunca fue superado en varias décadas. Acto seguido, la sola puesta en marcha del plan de infraestructura provocará que la construcción aumente, probablemente en porcentajes que para el gran público parecerán sorprendentemente buenos aunque sólo reflejen situaciones estacionales.
El segundo y el tercer proyecto también fueron visitados por el ministro de Economía a comienzos de la semana anterior, durante la segunda parte de su gira por el parque industrial de Bahía Blanca. En febrero se comenzará a producir polietileno, etileno y PVC en la planta de la compañía MEGA SA, propiedad de Repsol-YPF (38%), Petrobrás (34%) y Dow (28%), donde se invirtieron 718 millones de dólares. Aparentemente esta planta trabajará en forma permanente a capacidad plena, ya que la mayoría de su producción ya está vendida de antemano a Brasil; con lo cual no se dependerá de la esquiva evolución del mercado interno para contar lo que trabaje la planta de Mega como aumento de la producción.
Machinea también recorrió con inocultable sonrisa la ampliación de las instalaciones que Dow en alianza con Repsol-YPF tiene en el mismo parque industrial para la producción de polietileno y donde se destinaron 720 millones de dólares. Esta planta está más destinada a sufrir los avatares de la economía local, ya que su producción deberá atender gran parte de la demanda interna. Sin embargo la sola puesta en marcha del proyecto, ya permitirá aumentar la producción del sector petroquímico que probablemente durante 2000 caiga 5% contra el '99.
El cuarto proyecto que le garantizaría durante los primeros meses de 2001 un crecimiento industrial a Machinea es la demorada puesta en marcha de la planta de agroquímicos de Profertil, una iniciativa de Repsol-YPF en partes iguales con la canadiense Agrium también radicada en Bahía Blanca. En este caso la inversión fue de 600 millones de pesos y que en febrero estará produciendo urea (fertilizante que agrega nitrógeno a los cultivos) casi a plena capacidad.
Sin embargo hay un dato curioso. Ni las inversiones en las plantas de L'Amalí, MEGA, Dow y Profertil, ni la mejora de las exportaciones hacia Brasil (de las que se beneficiará la industria automotriz y la siderurgia) son situaciones generadas el actual equipo económico. Pero esto será la base sobre las que Machinea promoverá su nueva imagen de ministro preocupado más por la inversión y la producción, que por cerrar acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y Teresa Ter Minassian.
Sobre lo que sí tiene responsabilidad el gobierno de la Alianza, es el plan de infraestructura. Si bien se sabe que recién en el segundo trimestre del año este programa comenzará a dar sus primeros pases, desde Economía se asegura que los grandes grupos que participarán en las diferentes licitaciones comenzarán a mover el mercado de la construcción ya en abril y mayo.


