15 de enero 2001 - 00:00

Artilugio estadístico asegura a Machinea crecimiento de 3%

José Luis Machinea maneja desde hace varios días un informe que le permite mostrarse optimista. Antes de abril se pondrán en marcha cuatro nuevas plantas industriales (una en Olavarría y tres en Bahía Blanca) que asegurarían un aumento en la capacidad instalada y, consecuentemente, en el ritmo de producción general. Con esto, y sólo por cuestiones estadísticas, la actividad manufacturera argentina crecerá 3%. Si además se aceleran las licitaciones por el plan de infraestructura y aumenta la demanda de cemento, hierro, acero y otros insumos de la construcción, el crecimiento estará más que garantizado. Habría que hacer las cosas realmente mal para que la actividad manufacturera argentina no avance este año. Tanto en el caso de las plantas como en el plan de infraestructura se trata de artilugios numéricos que se potencian por la comparación contra el muy malo 2000. Es ya casi seguro entonces que la Alianza vivirá 2001 como el primer año de gestión donde la industria crecerá.

"Tenemos que tener mucha, pero mucha mala suerte para que en 2001 la economía crezca menos de 2,5%. Sólo en la industria habrá un aumento mayor a 3%". Con esta frase Guillermo Rozenwurcel, uno de los dos asesores directos de José Luis Machinea (el otro es Pablo Gerchunoff), reflexionaba ante este diario sobre las posibilidades de que la Argentina pueda salir del estancamiento durante el flamante 2001. El ex secretario para la Pequeña y Mediana Empresa, hoy se dedica a mantener informado al ministro sobre la evolución de las principales variables de la macroeconomía y a negociar con Brasil la coordinación de estos números. Machinea y Rozenwurcel hicieron hace pocas semanas una breve recorrida por Olavarría y el parque industrial de Bahía Blanca, donde visitaron plantas que comenzarán a funcionar entre febrero y abril próximo y que para la visión de ambos funcionarios se podrían convertir en una especie de «El Dorado» estadístico para el Estimador Mensual Industrial (EMI).

La idea de hacer este desembarco en ambas localidades de la provincia de Buenos Aires no era gratuito. Según los estudios oficiales, las plantas visitadas garantizarían con su sola puesta en funcionamiento, que en entre marzo y mayo comience el ansiado y demorado aumento en la producción industrial. Luego, y si los cálculos de los primeros meses del año fallan, la aceleración del inicio de las obras del plan de infraestructura y el casi seguro mantenimiento de la demanda actual desde Brasil harían el resto y la industria argentina sin mayores esfuerzos, crecería en 2001 aunque sea de una manera modesta, probablemente con uAn piso de 3%. Lógicamente no será un gran logro ni nada para enorgullecerse, ya que la comparación se hará contra 2000, uno de los peores años de la industria argentina en los últimos 20 años.

Carrera contra el tiempo

Más allá de las predicciones, lo que desvela al equipo económico en sus estimaciones es un cálculo estadístico y una carrera contra el tiempo. Si la industria no se recupera en marzo y no crece entre abril y mayo; inevitablemente habrá que hablar en junio de este año del tercer cumpleaños de la recesión y de 36 meses consecutivos de crisis económica. Luego, y aunque la industria luego se recupere, la imagen de ese «cumpleaños» será difícil de remontar.

Según el «paper» y los cálculos que maneja Rozenwurcel, hay mucho optimismo para que esto no ocurra. Es muy probable, estimación en la que coinciden los análisis de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), que el primer y segundo trimestre de este año sean mejores a los mismos períodos de 2000. La clave es la puesta en marcha de cuatro diferentes proyectos, agendados para el primer trimestre de 2001 y que necesariamente impulsarán la producción al alza.

El primer proyecto es la puesta en marcha de la planta cementera L'Amalí propiedad de Loma Negra y ubicada en Olavarría, en la que se invirtieron 200 millones de dólares y que está destinada casi con exclusividad (según los planes de la empresa) a satisfacer la demanda para las obras en las que se participará dentro del plan de infraestructura. Conociendo esta situación fue que el propio Machinea anunció, mientras recorría del brazo de Amalia Lacroze de Fortabat la planta de Olavarría, que este plan saldría por decreto, promesa cumplida puntualmente el viernes 29 de diciembre del año pasado. En realidad gran parte de las esperanzas de Machinea y su equipo están puestas en lo que pueda acontecer dentro de la construcción. Sin embargo por este lado es casi seguro que el ministro de Economía tendrá buenas noticias.

Es muy difícil que el sector siga cayendo, ya que actualmente se encuentra utilizando muy poco más de 60% de su capacidad instalada, piso que nunca fue superado en varias décadas. Acto seguido, la sola puesta en marcha del plan de infraestructura provocará que la construcción aumente, probablemente en porcentajes que para el gran público parecerán sorprendentemente buenos aunque sólo reflejen situaciones estacionales.

El segundo y el tercer proyecto también fueron visitados por el ministro de Economía a comienzos de la semana anterior, durante la segunda parte de su gira por el parque industrial de Bahía Blanca. En febrero se comenzará a producir polietileno, etileno y PVC en la planta de la compañía
MEGA SA, propiedad de Repsol-YPF (38%), Petrobrás (34%) y Dow (28%), donde se invirtieron 718 millones de dólares. Aparentemente esta planta trabajará en forma permanente a capacidad plena, ya que la mayoría de su producción ya está vendida de antemano a Brasil; con lo cual no se dependerá de la esquiva evolución del mercado interno para contar lo que trabaje la planta de Mega como aumento de la producción.

Machinea también recorrió con inocultable sonrisa la ampliación de las instalaciones que
Dow en alianza con Repsol-YPF tiene en el mismo parque industrial para la producción de polietileno y donde se destinaron 720 millones de dólares. Esta planta está más destinada a sufrir los avatares de la economía local, ya que su producción deberá atender gran parte de la demanda interna. Sin embargo la sola puesta en marcha del proyecto, ya permitirá aumentar la producción del sector petroquímico que probablemente durante 2000 caiga 5% contra el '99.

El cuarto proyecto que le garantizaría durante los primeros meses de 2001 un crecimiento industrial a Machinea es la demorada puesta en marcha de la planta de agroquímicos de
Profertil, una iniciativa de Repsol-YPF en partes iguales con la canadiense Agrium también radicada en Bahía Blanca. En este caso la inversión fue de 600 millones de pesos y que en febrero estará produciendo urea (fertilizante que agrega nitrógeno a los cultivos) casi a plena capacidad.

Sin embargo hay un dato curioso. Ni las inversiones en las plantas de L'Amalí, MEGA, Dow y Profertil, ni la mejora de las exportaciones hacia Brasil (de las que se beneficiará la industria automotriz y la siderurgia) son situaciones generadas el actual equipo económico. Pero esto será la base sobre las que Machinea promoverá su nueva imagen de ministro preocupado más por la inversión y la producción, que por cerrar acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y Teresa Ter Minassian.

Sobre lo que sí tiene responsabilidad el gobierno de la Alianza, es el plan de infraestructura. Si bien se sabe que recién en el segundo trimestre del año este programa comenzará a dar sus primeros pases, desde Economía se asegura que los grandes grupos que participarán en las diferentes licitaciones comenzarán a mover el mercado de la construcción ya en abril y mayo.

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