Tokio- Independientemente de a dónde quiereel gobierno de Bush que vaya el dólar, los asiáticos se decidieron por la política del dólar fuerte, y no están a punto de renunciar a ella. EE.UU., por su parte, se robó la táctica asiática de devaluar para crecer.
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Si bien el secretario del Tesoro, John Snow, no lo dice, EE.UU. parece bastante feliz con la caída de 10% sufrida por el dólar contra el yen y de cerca de 16% contra el euro en el último año.
Todas estas elecciones de política representan una arriesgada batalla por el dólar. Mientras su declinación sea ordenada, EE.UU. ve con agrado que sus exportaciones se abaraten. Pero los bancos centrales asiáticos están aumentando las ventas de dólares para llevarlo hacia el otro lado, por temor a que monedas más fuertes frenen el crecimiento.
•Opción
¿Quién ganará la batalla? No es posible saberlo, pero el hecho de que se esté librando ofrece un par de pistas sobre las perspectivas económicas globales. Por un lado, una crisis del dólar probablemente no se produzca tan pronto como se teme. Los bancos centrales asiáticos, de por sí voraces compradores de bonos del Tesoro de EE.UU., simplemente aumentarían las compras para estabilizar al dólar. El Asia no es conocida por cooperar en políticas regionales, pero está de acuerdo en que un dólar más débil no es una opción. Por el otro, el necesario ajuste de los mercados globales se está demorando. Aun los del campo que no les dan importancia al déficit deben de preguntarse cuánto tiempo puede vivir EE.UU. tan alejado de sus recursos.
El déficit presupuestario récord es una cosa, pero el enorme déficit de la cuenta corriente es un peligro claro y presente. El déficit de la cuenta corriente es de más de 5% del Producto Bruto Interno, un récord. A menos que el dólar se debilite, seguirá ensanchándose, tornando el desequilibrio mayor y más peligroso. Ayudaría a que el Asia simplemente dejara el dólar en paz.
A pesar de todas las buenas noticias -títulos en alza, auge del crecimiento y clases medias emergentes-, la región está atrapada en una mentalidad de nación en desarrollo. Han pasado casi diez años desde que un repunte en el Asia coincidió con otro global. Esto, sumado a una creciente demanda local, significa que la recuperación asiática se da sobre una base razonablemente sólida.
Es razonable, entonces, que los operadores eleven la apuesta a las monedas asiáticas. Si hay que creerles a los gobiernos -en cuanto a que las tasas deben reflejar los equilibrios económicos fundamentales-, las monedas deben subir.
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