Desde la AFIP se había defendido la medida argumentando que por este mecanismo el organismo recaudador se aseguraba una operación en blanco. Esto sería así ya que inevitablemente el comercio que realiza una venta vía tarjeta de débito debe tributar el IVA resultante, ya que la entidad financiera actúa como agente de retención del impuesto, lo que lo garantizaba el pago. En cambio, esta seguridad, alegan en la Secretaría de Hacienda, no estaría garantizada con la rebaja del IVA, ya que su pago depende de que el comerciante o proveedor de un servicio presente la declaración jurada correspondiente.
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