En los últimos meses se dispararon los valores de los alquileres
y, según denuncia la Asociación de Inquilinos, el aumento
triplica a la inflación.
La inflación denunciada por asociaciones de consumidores y consultores privados, más que duplica a la difundida por el INDEC, pero sobre todo el valor de los alquileres es uno de los precios que se ha disparado y el gobierno no puede controlarlo. Este problema podría transformarse en una pesada carga para la próxima administración luego de las elecciones, y difícilmente se pueda solucionar con un «acuerdo de precios», como en otros casos, cuando se intentó contener la inflación.
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En julio pasado se registró un fortísimo aumento en verduras y frutas (por las heladas), una suba en turismo (por las vacaciones de invierno), en las expensas (por el ajuste en los salarios de los encargados de edificios) y en combustibles en localidades del interior (por la crisis de abastecimiento, entre otras cosas).
En tanto, en los primeros días de agosto aumentaron los costos de los alquileres -junto con otros bienes y servicios- que llevó a una suba de la renta. No obstante, esto también se traslada a otros precios, en el caso de las rentas en locales comerciales. Así, los comerciantes se liberan de la carga de cubrir esos costos.
El titular de la Unión Argentina de Inquilinos (UAI), Radamés Marini, le comentó a este diario que en los primeros seis meses del año los alquileres se incrementaron en 11,4% y adjudicó el alza a una «cartelización» de los propietarios. Explicó que « todos están haciendo lo mismo y nadie se quiere quedar atrás», en referencia a los dueños. Denunció, además, que «la renovación de contratos se está haciendo a 100% del valor del contrato anterior», y que «se están poniendo cláusulas de actualización durante la misma vigencia del contrato».
La UAI denunció que en seis meses el monto de los alquilerestriplicó la inflación oficial, y creció más del doble que los alimentos. Aunque estos datos no se reflejan en las estadísticas oficiales del INDEC, los relevamientos privados no dejan de alertar sobre la crítica situación.
«El tema es la aceleración que tiene este proceso, que es monstruosa. El INDEC brinda una estructura de precios, que el gobierno intenta controlar. Pero los alquileres aparecieron con 33% arriba de la media de la inflación. Es decir, triplicaron la inflación oficial. Hasta esta altura del año están 4,1% por encima», explicó Marini. Asimismo, señaló que los propietarios alteraron su comportamiento. «Todos los contratos de alquiler tienen introducidas cláusulas de indexación, y el que tiene que renovar no puede pagar alquiler actualizado, con lo cual se va a un lugar más chico, más alejado. Se está generando una devaluación de la vivienda», señalando una de las consecuencias de la suba.
«En los últimos cuatro años, las viviendas informales eran 75 mil en la capital y el conurbano. Ahora son 150 mil. Hay una expulsión de la vivienda formal con todo este proceso.»
A esto se suma que los inquilinos no encuentran formas de superar su situación, ya que no pueden convertirse en propietarios ni siquiera con los créditos impulsados por el gobierno nacional. «Lo que no le dicen a la gente es con cuánta plata tiene que entrar al plan. No son malos, son buenos, pero no son soluciones para el sistema.»
Sin crédito
Los créditos para inquilinos que están en vigencia aparecen como inaccesibles para las personas con un nivel de ingreso medio. «Esto no tiene nada que ver con lo que había anunciado el gobierno al principio, con un financiamiento de 100% de la propiedad, una cuota alquiler, etcétera. No hubo ni un solo crédito otorgado en esas condiciones. Además, hay que agregar que mucha gente trabaja en negro y no puede justificar un ingreso. Estos créditos que funcionan ahora son para una franja mínima del mercado», se lamenta Marini.
Con ese escenario, el titular de la Unión Argentina de Inquilinospropone una solución. «Lo que nosotros buscamos es un espacio para discutir con los propietarios de bien de renta, que son las personas que compran para ganar una plata y hacer un negocio.»
En tanto, también destacó el momento del mercado inmobiliario, y señaló que es una etapa peligrosa para el sector. «Estamos en una burbuja que se va a terminar, se está parando la de la construcción y también la venta de vivienda, y ellos (los propietarios) van a tener que hablar con la misma gente con la que están tratando ahora, pero con otras condiciones. Y se van a quejar porque los van a tratar mal. Son gente que ha tenido esos inquilinos por 10, 15 años. Con todo este proceso se rompen las relaciones humanas», dijo al referirse a las situaciones que se generan con los abusos a partir de la situación del mercado.
También hubo espacio para una crítica al gobierno que derivó en una propuesta. «Es necesario un monitoreo del Estado para contener los abusos, porque además del precio hay que controlar la calidad. Hoy se le pasaron todos los costos al inquilino, hasta el ABL y el equipamiento del inmueble. Por ejemplo, cuando se te rompe el termotanque te lo hacen pagar a vos. Hay arbitrariedades y abusos que hay que controlarlos con la ley, como pasa en todos los países del mundo, pero para comenzar hay que reconocer el problema y tener una actitud para solucionarlo.»
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