La pasada semana le aplicó la "pesificación" a la anterior, restándole de aquel excelente rinde de más de 7% una rodaja con algo más de 2%: el declive de la última etapa, que retornó a lo viejo conocido. Cuando el Merval pretendió llegar otra vez cerca de los 1.000 puntos se detuvieron los tomadores y en ese vacío se precipitaron las cotizaciones, culminando el período en solamente discretos 931 puntos de marca, con un cierre de viernes que recortó 0,73% más. Nuevamente la destacada baja de una Minetti a la que se sindicaba como saliendo del Merval, en el recambio, surgiendo de ello una corriente vendedora que no quería seguirle los pasos a una zona donde la liquidez de los títulos es inferior. En todo caso, carteras de «trading», no de inversión, que ponderan -como el índice-la única virtud de la liquidez, por sobre todas las demás. Fuera de esto, el viernes se movió entre uno y dos por ciento en la mayoría del listado líder, prevaleciendo las bajas.
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Un rebaje de marcha en las órdenes, corroborando el remate de la semana que se trabaja otra vez en franja de treinta a cuarenta millones, que no alcanza ni para sostenerse. Hay muchos lunares a lo largo del trayecto, la oferta espera paciente, pero cuando decide una venta, la contrapartida no es muy esponjosa. Viernes en torno de los $ 34 millones, primando el desinterés y despintando lo muy entusiasta de ruedas previas. El remate de mes: con resultado abierto a cualquier color.
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