20 de junio 2006 - 00:00

Avatares madrileños

Madrid (enviado especial) - «Bueno, que lo decidan, está bien, ¿qué problema hay?» Así le contestó José Luis Rodríguez Zapatero al colaborador que le venía presentando, con insistencia, una cuestión demasiado intrincada para la velocidad con que se mueve hoy un jefe de Gobierno. «¿Podemos alojar a los Kirchner en El Pardo, aunque la visita no sea de Estado, sino oficial?» La ocurrencia, que terminó por transgredir el protocolo oficial de España, se debió a Carlos Bettini, el embajador argentino y amigo de la pareja presidencial. Bettini tiene innumerables amigos en el gobierno de este país, dada su larga vinculación con el socialismo y, en especial, con Felipe González. A su insistencia se debieron varias de las deferencias que, finalmente, el Estado español tendrá con Cristina y Néstor Kirchner. Una es ésta: consiguió que el matrimonio sea alojado en el Palacio del Pardo. Es el lugar donde vivió por casi 40 años Francisco Franco, algo que puede fascinar a Kirchner más por la duración que por el atractivo ideológico del «Caudillo». Aunque este aspecto se podría solapar con este otro dato: la misma arquitectura había cobijado antes a Manuel Azaña y fue la sede de las Brigadas Internacionales antes de la caída de la República. Ahora, suele servir para alojar a los presidentes extranjeros cuando llegan a Madrid en visita «de Estado», no «oficial», como es la que se inicia hoy. Anoche, no se sabía con certeza si Kirchner y su esposa cambiarían el lugar de estadía. Oscar Parrilli, desde Buenos Aires, comenzó a sugerir que mejor sería quedarse en el Ritz, donde el matrimonio pasará su primera noche. Tal vez lo evite Cristina, si es que descubre a tiempo el glamour del lugar. Allí no solamente se realizó la ceremonia de « pedido de mano» del príncipe Felipe de Asturias y su esposa Letizia. Y mucho antes fue el alojamiento de Victoria de Battemberg, antes de su casamiento con Alfonso XIII. Alfonso XII murió allí, como Franco. Los Kirchner, si no fuera por las interferencias de Parrilli, podrían asombrarse con la colección tapices de la Real Fábrica de Madrid, tejidos sobre el modelo de pinturas de Bayeu y, sobre todo, Goya. También con los grandes retratos que alberga el lugar, sobre todo el de don Juan de Austria, pintado por Ribera. Claro, esas presencias, si se quiere fantasmagóricas, privarían a Kirchner y a su esposa de la cercanía de Miguel Pichetto, Alberto Parrilli o Julio De Vido: está prevista como única compañía las del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y Jorge Taiana, el canciller. Hasta hoy a las 12, cuando llegue el Presidente con su comitiva, no se sabrá dónde pasarán estos días madrileños.

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Anoche, terminó de definirse la comitiva con la que Kirchner atravesaría el Atlántico. Con él desembarcarán en Barajas, hoy al mediodía de Madrid, su esposa Cristina, Alberto Fernández, Jorge Taiana, Felisa Miceli (con su secretaria legal y técnica, Estela Palomeque), Carlos Zannini, Miguel Núñez, Daniel Filmus y Julio De Vido. Acaso para demostrar que no todo lo que ocurre en su ministerio le debe ser imputado, el arquitecto tendrá en Madrid a casi todos sus subordinados: Ricardo Jaime de Transporte; Claudio Uberti, que es el encargado de los Fondos Fiduciarios; Jorge Mayoral, de Minería. Además, estarán en España el gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid; el de Santiago del Estero, Gerardo Zamora (UCR); el intendentede Florencio Varela, Julio Pereyra; el de Vicente López, Enrique García (UCR); el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini; el presidente del bloque peronista, José María Díaz Bancalari; y el del bloque de senadores del PJ, Miguel Pichetto.

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Cada ministro tendrá, en este viaje, una agenda propia. En el caso de Miceli, se verá el jueves con los dos principales responsables de la política económica en España. El ministro de Hacienda, Pedro Solbes, y el jefe de la oficina económica de La Moncloa, Miguel de Sebastián, encargado, además, del seguimiento de la política latinoamericana. Con los dos Miceli hablará del principal cometido que se fijó para el viaje, la negociación de la deuda con España, remitida por Roberto Lavagna al Club de París.

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