24 de noviembre 2004 - 00:00

Avatares

• Antes del inicio de la Conferencia Industrial sesionó en el Sheraton Pilar el Consejo Directivo de la UIA. En el encuentro, los pocos participantes del sector Industriales (opositores a la actual conducción de la central fabril) cruzaron espadas con el oficialismo, en función del cuestionamiento que hicieron la semana pasada a la posición asumida frente a los acuerdos con China. Hubo -como era de esperar- algunos reproches mutuos y caras muy largas a la salida de la reunión. De todos modos, algunos ( como Carlos Bueno, del calzado) se quedaron a la Conferencia Industrial y otros (como Manfredo Arheit, de los metalúrgicos) abandonaron el cinco estrellas de Pilar. Industriales, orientada por el Grupo Techint, cumplió con su palabra: al no haberse llegado a un acuerdo entre sectores, ninguno de sus representantes participó de la Conferencia. Ni siquiera su presidente, Guillermo Gotelli.

Hay mucha expectativa por lo que sucederá hoy por la noche en el Palacio San Martín. Allí, el canciller Rafael Bielsa recibirá a su colega Celso Amorim, más una numerosa delegación de empresarios brasileños encabezada por Paulo Skaf, titular de la poderosa FIESP. Del otro lado de la mesa se ubicarán Alberto Alvarez Gaiani, Héctor Massuh, José Ignacio de Mendiguren, Federico Nicholson y Carlos Heller, entre otros. Se espera que allí se sienten las bases de los que serían anuncios de los ministros mañana al mediodía en Pilar. De todos modos, no faltarán algunos reproches al gobierno brasileño por haberse «cortado solo» en el acuerdo con China.

• En los pasillos del Sheraton, además de las cuestiones propias de la industria, fue casi inevitable escuchar comentarios sobre el supuesto marginamiento del ministro Roberto Lavagna por parte del presidente Kirchner. Algunos mostraban preocupación, en tanto otros no parecían interesarse por el destino del titular de Economía. Comentarios «gratis» a la espera de los oradores.

Un empresario comentaba el estado de destrucción en que quedaron algunas de las plantas de la ex Gatic luego de ser tomadas (y más tarde abandonadas) por las «cooperativas obreras». «La de La Calera en Córdoba casi la demolieron, y en otra llenaron las máquinas de arena para que no funcionen más. Y ahora se las quieren dar vía expropiación... Increíble», decía el hombre de la industria del calzado.

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