Dos ruedas en baja, dos ruedas en suba, así que probablemente le tocará a la de hoy definir si la semana queda del lado ganador o no. Pero, hasta que no suene la campana de largada, las apuestas están más en contra que a favor. Parte del problema es que ayer tuvimos una de esas jornadas que parecen divididas en dos ruedas. Pero, a diferencia de lo habitual, en lugar de ver al mercado moviéndose a contrapelo de como había arrancado, lo que tuvimos fue al inicio un mercado claramente bajista, y a partir del mediodía algo así como un vacío en el cual las fuerzas (si es que merecen ese mote) alcistas y bajistas estuvieron increíblemente parejas. De esta manera, cuando sonó la campana de cierre, el Dow mostraba un retroceso de 0,82% quedando en 10.610,1 puntos, mientras el NASDAQ retrocedía 1,15%. A los balances de las empresas no les podemos echar la culpa de nada, 8 de las 11 integrantes del S&P 500 que difundieron sus últimas ganancias, superaron fácilmente las proyecciones de los analistas. Hay quien habla entonces de que estamos viendo un mercado en consolidación luego de cinco semanas consecutivas de suba. Es posible, pero en lugar de ser explicación de lo que pasa, este argumento es una descripción. Otros apuntaron a la recuperación del precio del petróleo a u$s 61,38 por barril, pero ya hemos visto más de una vez cómo el mercado bursátil es capaz de marcar nuevos máximos con cada nuevo récord del crudo. Hubo quien apuntó a que los números de las ventas minoristas estuvieron debajo de lo estimado. Cierto, pero la diferencia fue ínfima y no debemos olvidar que venimos de una racha sorprendente de incrementos en este tema.
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