Prácticamente el mismo volumen que en la jornada previa, aunque esta vez, en lugar de una suba de más de 1%, el mercado se anotó un ligero retroceso que osciló desde el insignificante 0,01% que perdió el S&P 500 hasta 0,29% del NASDAQ. El Promedio Industrial quedó a mitad de camino, ya que cerró en 9.837,94 puntos tras ceder 0,11%. El máximo responsable de la falta de entusiasmo, según la mayor parte de los analistas, fue Wal-Mart, la mayor cadena minorista del mundo, que reportó, de una manera casi insólita en lo que es su historia como blue chip, resultados por debajo de lo que esperaban los analistas. Pero más que esto, lo que preocupó a los inversores fue la "prudencia" que mostró la firma respecto de la próxima temporada navideña, algo curioso en una empresa tradicionalmente "optimista". Es así como el papel cerró con una baja de más de 4%, arrastrando tras de sí al resto de su sector. Pero ésta no fue la única mala, los datos sobre los seguros de desempleo cayeron mal entre los inversores, lo mismo que los del déficit comercial. Esto derivó, por un lado, en una nueva caída del dólar (aquí también pesaron los problemas en Irak y el anuncio de que Alemania y Francia salían oficialmente de la recesión) y la recuperación de los bonos del Tesoro, lo que llevó la tasa de 10 años a 4,266% anual. El oro, por su parte, que venía de cuatro ruedas consecutivas de suba y marcó durante la jornada el máximo en siete años y medio, quedó con una ligera baja. En principio, podemos hablar de una rueda en la que el mercado se tomó un descanso. Esperemos que haya sido para pensar y no para simplemente "tomar ganancias", como gustan decir los menos informados. El pronóstico para hoy: incierto, como es siempre en el mercado de capitales.
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