Francfort (Reuters) - UBS y Deutsche Bank, dos de los mayores bancos de inversión de Europa, intentaron calmar ayer a los inversores diciendo que no necesitaban más efectivo para lidiar con la crisis de los mercados globales.
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Los accionistas temieron que UBS deba afrontar más problemas, luego de haber quemado u$s 37.000 millones en amortizaciones por malas apuestas en los mercados. Además, muchos ven la posibilidad de que Deutsche, al que inicialmente se lo veía como un triunfador en la debacle, podría verse perjudicado a medida que la crisis se extiende por más tiempo.
A última hora del martes, el presidente de UBS, Peter Kurer, dio indicios de que la reciente emisión de derechos por u$s 15.000 millones puso un punto y aparte a las recaudaciones de capital por parte de la entidad suiza. Consultado sobre más aumentos de capital, Kurer dijo en un canal de televisión suizo: «Soy bastante claro en creer que éste no será el caso».
Sus comentarios tuvieron eco en Francfort, donde Deutsche Bank indicó ayer que esperaba generar utilidades en el segundo trimestre del año y que no necesitaba recurrir a los accionistas para conseguir dinero adicional.
Los inversores respiraron aliviados por las declaraciones y ayudaban a que las acciones de los bancos recuperaran parte del terreno perdido a causa del pánico de los accionistas.
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