Basilea (EFE) - El grupo de banqueros centrales del G-10 ha comprobado una ligera recuperación de la economía mundial al comienzo del tercer trimestre de este año, incluida la de los países emergentes y pese a la escalada de los precios del petróleo.
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Esta es la conclusión a la que llegó ayer en Basilea este grupo (actualmente formado por los bancos centrales de Canadá, Reino Unido, Francia, Italia, Japón, Alemania, EE.UU., Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza) en la reunión que celebra cada dos meses para evaluar la evolución de la economía global, según indicó Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE) y de este organismo.
En rueda de prensa, Trichet dijo que la recuperación en este trimestre ocurre incluso en las economías emergentes, tras el leve retroceso observado en el segundo trimestre en la economía mundial.
El presidente de turno del grupo G-10 insistió en que el encarecimiento del crudo no tiene ahora el impacto alcanzado por las dos anteriores crisis en los años '70 y '80. Entre las razones, apuntó que la dependencia de los hidrocarburos para el consumo energético mundial es mucho menor hoy que entonces, alrededor de 50 por ciento menos, y que, además, el incremento de los precios obedece a una mayor demanda y no a un recorte de la producción por parte de los suministradores como fue el caso anterior.
También indicó que el aumento del precio del petróleo ha tenido una influencia mucho menos negativa sobre la economía global que en las crisis previas, porque ahora el crudo representa una parte muy escasa del consumo total de energía mundial.
A su juicio, «un aumento injustificado del precio del crudo, en condiciones idénticas, tiene un impacto negativo sobre el crecimiento y un impacto negativo sobre los precios, por lo que existían muy buenos argumentos para exhortar a todos los socios para que fijen un precio del petróleo más acorde con los fundamentos del mercado». Sobre la eurozona, el jefe del BCE confirmó «la recuperación gradual» de su economía, aunque no se aventuró a hacer proyecciones más allá del actual trimestre, del que dijo que ha comenzado con una leve mejoría.
Trichet se mostró cauteloso sobre el futuro, del que afirmó que debe mantener un ojo « vigilante», especialmente en relación con la inflación, y resaltó la incertidumbre aún reinante en los mercados internacionales.
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